domingo, 7 de septiembre de 2008

Filosofía de y para la muerte

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Cuando sea llegada mi hora, moriré;
pero moriré como debe morir un hombre
que no hace más que devolver lo que se le confió.
Epicteto
.


Dicen los extranjeros que los mexicanos adoramos a la muerte, y sí, hay mucho de eso, así que, como común denominador, creo que le perdemos el miedo. No sé por qué pero creo que así es. A mí me pasó, desde que yo recuerdo, aprendí, y así lo he digerido, que la muerte es tan natural como el nacer, es parte de la vida misma, es consecuencia de ella, si no hubiera vida no habría muerte

Yo espero la muerte desde chico, más no me angustia, sé que llegará algún día, cuando el Señor lo disponga; por eso siempre he encomendado mi espíritu a Él.

Un día, idéntico a todos, entraré en agonía;
mi corazón admite que llegará ese día.

La muerte, la mía, es mi amiga, sé que vendrá mas no me apura; sé que está bien y que algún día vendrá a invitarme para salir juntos.

La mía casi a punto de empezarse en la arena
ya por tu causa, amor, corre a sus ámbitos.

Pero mientras llega la doña – mi muerte – el tiempo pasa, vive uno tratando de hacer el bien o, cuando menos, controlándose para no hacer mal a nadie. La existencia es maravillosa, existir es un obsequio Divino.

Sé que lo soy, aunque no muy firme;
pero pienso que bien pude morirme
al nacer, no nacer, o no ser hombre.
Quiero que me expliquen el motivo
por el cual yo soy yo, por el que vivo
entre ustedes, y aquí, con este nombre.

La existencia se apareja con la lucha, con el trabajo creativo que produce satisfactores para nosotros y para los que nos rodean. De la lucha con amor se colma el espíritu y se cobija a la familia.

Dame tiempo Señor, pues aunque tardo
he de rendir ante tus pies el fardo
que destinaste a mis endebles hombros.
Sólo que los encuentres incapaces,
aniquílame ya, mas no rechaces
este pequeño cúmulo de escombros.

Crucé por la vida: crecí, estudié, aprendí, conocí, amé, fecundé, trabajé, formé, creé, sufrí, gocé. Todo me fue dado por gracia Divina; ahora espero apacible, inmerso en mi lectura y amando a mi prójimo, a la Doña, magnífica señora que me acompañará en el camino a Dios mi Señor.

En manos de Dios puse mi vida
desde mis años mozos más lozanos,
y abandonado y dócil en sus manos
hoy aguardo la muerte: Bienvenida.
Como, cuando y de qué, Dios lo decida.
Buen provecho, carísimos gusanos.
Salud, señores tirios y troyanos,
el amor ha ganado la partida.

Quedó en mi un vacío inconmensurable, cuando mi esposa Angélica, mi Prieta amada, partió. A partir de entonces mi espíritu deambuló, deseaba la visita de la Doña, mas no me atreví a invitarla porque la fe en Dios, que nunca me abandonó, me hacía confiar que sólo Él podía invitarla, y hacerla venir sólo cuando El lo dispusiera. Así el Señor me brindó la fuerza para que mi corazón, mi mente y todo mi ser giraran y se apoyaran en la imagen y presencia de mis adorados hijos. El amor a Dios y a mis hijos me han dado la paciencia y tranquilidad necesarias para esperar la visita de la Doña.

Ay amor, sólo tú – si no tú, nadie –
puede querer, puede lograr que tenga
un despertar la muerte, como el sueño.

Pero antes de partir, el día en que finalmente llegue la Doña, me tomaré una copa de tequila con ella y brindaré a su salud.

He de darle a la muerte mi cuerpo, limpio, entero.
-- Es la última amada que dormirá conmigo –

Doña, Señora Muerte, me acompañarás al Señor, volveré al redil.

Y es bien sabido que la vuelta a casa,
tras la molestia natural, implícita,
resulta siempre lo mejor del viaje.


Si al camposanto van algún día:

No se detengan en mi tumba a llorar,
No estoy allí. No duermo.
Soy mil vientos que soplan.
Soy los destellos brillantes en la nieve.
Soy la luz del sol en el grano maduro.
Soy la gentil lluvia de otoño.
Cuando despierte en el silencio de la mañana
seré el rápido y ascendente susurro
de silenciosas aves en vuelo circundante.
Soy las tenues estrellas que brillan por la noche.
No se detengan en mi tumba a llorar.
No estoy ahí. No he muerto.


Entre los Usos y las Costumbres

En México, los días 1 y 2 de noviembre hacemos multitud de celebraciones recordando a nuestros muertos pequeños y adultos. Colocamos altares, mesas con alimentos y bebidas preferidos, escuchamos la música que les deleitaba, todo porque conservamos la creencia de que en esos días regresan al hogar a compartir con nosotros la emoción de un reencuentro anunciado. Penemos velas para que ellos sigan la luz y lleguen con bien. También adornos hechos de dulce o mazapán, pero especialmente calaveritas de dulce que llevan inscritos sus nombres y los nuestros. Recordemos que los cráneos eran considerados recintos del espíritu, por ello se colocaban en los templos, tal como podemos observar en el Templo Mayor de la ciudad de México.
Nuestros queridos muertos nos recuerdan la naturaleza transitoria de la vida terrena y la vanidad de los deseos humanos. Algunas familias acostumbran visitar panteones llevando comida y velas, para recordar a los difuntos el camino de regreso y evitar que permanezcan fuera de sus tumbas; la costumbre está más arraigada en los poblados pequeños que en las grandes ciudades. Son ritos para traer, de manera simbólica, a los seres amados que han partido. Se trata a la muerte de manera divertida y se le obliga a bailar en esqueletos-marionetas, permitiendo que dejemos atrás los miedos, pues la alegría interna mantiene escondida su macabra apariencia externa. La transformamos, haciéndola ver como ha sido y será: un punto temporal.
Nuestra celebración no implica pasión por la muerte, sino reconocimiento t amor a quienes nos precedieron y acompañaron, nuestros familiares. En países como Japón, la fiesta budista de O-bon festeja a los espíritus de los muertos que retornan al hogar. Las personas que participan meditando, emplean abalorios con forma de cráneo evocando a cada persona familiar, amiga y conocida que ha fallecido. Ya en la Europa medieval se realizaba la Danza de la Muerte, incitando a respetarla como la gran igualadora que es.
Sea que creamos en el cielo anhelado, en la reencarnación o en la nada, tenemos temores manifiestos o velados ante la muerte pues todos moriremos algún día. Esta frase genera emociones encontradas que suscitan malestar. Algunas personas prefieren no pensar en ello; otra viven angustiadas día a día, reflexionando en sus actos cotidianos, intentando asegurarse un lugarcito en el cielo. La actitud depende básicamente de las creencias religiosas. Aun quienes creen en la reencarnación, manifiestan temor ante lo desconocido.
La muerte nos asusta pues significa un cierre, un camino hacia no sabemos dónde. Tenemos el dolor, el abandono, la soledad, la mutilación, la perdida del yo.Sin embargo, como muestra de lo que somos y de quien nacemos todos los seres humanos, las mujeres han aprendido a vivir con ella, pues constantemente cambian; sangran cada mes, pierden vida; se modifican durante los embarazos y nacimientos, perdiendo sus referencias corporales. Se convierten en recipientes de vida; cuando amamantan son las nutridoras por excelencia y viven perennemente atadas a la angustia que significa la supervivencia de sus hijos, que finalmente somos todos.
Ignace Lepp*, psicoterapeuta francés, diferencia entre las personas que viven angustia paralizante ante la muerte y las otras que viven un temor natural ante lo desconocido. También habla de quienes temen la muerte de sus seres queridos, no la propia, y de cómo la muerte de los otros nos remite a la nuestra.

Y tú, ¿cómo vives la muerte? ¿Qué es para ti la muerte?

jueves, 4 de septiembre de 2008

El sur-sureste, tesoro inexplotado de México

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Situaciones de hecho acercan a grupos que dirigen la política en los nueve estados del sur-sureste. Pareciera que ya maduramos la barbarie que nos agrupó en torno a un falso Plan con Centroamérica, que nunca se concretó. Ahora sólo quedan siglas y el pretexto para hacerle el juego al imperio en eso de poner un dique a los pobres que emigran desde esta región a su territorio. En los hechos, fue sustituido por el “muro de la ignominia” que no detiene a nadie y sí llena de basura gringa la frontera. Ojalá la lección esté aprendida.

Como sea, el sur-sureste posee casi tres cuartos del agua del país, mucho del uranio detectado y la mayoría de los hidrocarburos.
Sólo que por siempre es saqueado de sus recursos naturales, los que registran su valor en arcas de estados ricos, del centro y norte del territorio nacional. En contrapartida, en esta región se concentran pueblos indios, los más pobres de la nación mexicana, la misma que este año tendrá el menor crecimiento de Latinoamérica. Al menos en discurso, esto fue reconocido la semana que pasó, por el Presidente Calderón, durante la Cumbre de la CONAGO en su porción sur-sureste -nada que ver con una escisión, como se pretendió señalar- misma que se realizó en Villahermosa.
Sendas posiciones de gobernadores que plantearon sus demandas de apoyo financiero para llevar a cabo muchas tareas locales de sus respectivos estados, dieron pie a un principio de planeación regional que llama la atención. El ejecutivo federal se hizo eco de las propuestas, expresando compromiso -dijo el gobernador de Tabasco- de “crear un Programa Integral de Desarrollo del Sur-Sureste que considerará obras de infraestructura, carretera, portuaria, hidráulica, ferroviaria, de salud y medio ambiente”, poniendo en marcha, al menos los 93 proyectos consensuados entre los nueve gobiernos estatales, con asignaciones presupuestales anuales hasta por 50,000 millones de dólares. Así se estaría detonando un esfuerzo real por el empleo, que no sólo retenga a gente del campo, sino a muchos de los miles de profesionistas y posgraduados que van a servir al crecimiento del imperio.
Sólo una política de Estado crearía las condiciones para que no sea “veleidad de un día”. Se pide un Fideicomiso que garantice disponibilidad multi-anual de recursos. Muy importante -aunque no se dijo- es que el crecimiento de la región sureña se desvincule del norte y centro del territorio nacional. Aquí, en el sur, están los recursos; allá, los consumidores naturales. Pero ya no de bienes primarios.
Tenemos los hidrocarburos e importamos volúmenes crecientes de gasolinas y otros productos de petróleo, cuando podemos producirlos acá. Las tierras fértiles están abandonadas y estamos comprando hortalizas, cuando podemos no sólo producirlas en los amplios territorios del sur-sureste, sino procesarlas y entregarlas al consumo de bienes de la agroindustria. Tenemos agua y uranio que bien pueden ser utilizados en producir energía para consumo local, pero también para cubrir la escasez en diversos rumbos de la nación.
Para que las cosas se den en tiempo y forma, serán necesarias algunas consideraciones. Primero, cerrar filas, pueblos y gobiernos de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Guerrero, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán. Que las diferencias de criterio político no sean pretexto para romper una imagen de unidad al interior de los respectivos estados y, sobre todo, para mantenerse sólidos ante intereses que buscarán utilizar “el canto de las sirenas” para atraer a gobernantes y partidos cuando se sienta que no se puede cumplir con las promesas hechas.
Sabemos que buena parte de los recursos tendrán origen multinacional. Allá rigen directrices de quienes aportan más, en general, interesados en apoyar proyectos que atiendan problemas de sus países y transnacionales. Ardua lucha espera para negociar con éxito a esos niveles. Bueno fuera que representantes experimentados del Consejo Técnico de Infraestructura del Sur-Sureste, acompañaran las negociaciones de las autoridades federales. No vaya a pasar lo ocurrido en el llamado Plan México, que -según trascendió-, será de menor cuantía por conflictos y fallas de los negociadores nacionales.
Buscar el compromiso federal por 50 mil millones de dólares no es demasiado. El gobierno federal gastó, del 2000 al 2006, 75 mil millones de dólares más, y apenas invirtió 1,000 millones. Lograrlo implica compromiso regional, avanzar a un pacto que articule representación y cooperación de fuerzas políticas con actores sociales, en busca de un despertar al crecimiento. Lograrlo es requerimiento crucial de la hora, la lucha electoral es otra y a otro nivel. Ojalá todas las fuerzas tengan dispuesto este avance de democracia participativa.

Hasta aquí me he enfocado exclusivamente a los enfoques del gobierno, pero la participación e iniciativa ciudadana tiene de hecho la misma responsabilidad. Debemos luchar para cambiar tanto la práctica paternalista del gobierno, como la pasiva de las comunidades. En efecto, los apoyos son necesarios pero hay que saberlos aprovechar, y en esto último le corresponde exclusivamente al pueblo. No puede ser que el pueblo se pase el tiempo pidiendo más y más sin preocuparse en retribuirlo con trabajo productivo.

Alarmante muerte de menores

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Al menos 58 menores durante el primer semestre de este año en incidentes relacionados con la ola de violencia que vive México por los enfrentamientos de las fuerzas del orden contra el crimen organizado y entre los clanes mafiosos.
Según reporta la prensa de la ciudad de México, de ese alarmante número, sólo en el mes de junio murieron 10 menores.
Considerando que todos los casos son de igual importancia, un caso que despertó gran atención por la forma que se dio fue el de Antonio Ávila, de 13 años, que en el mes de junio fue alcanzado por una granada de fragmentación lanzada por unos supuestos sicarios contra una comisaría en el estado de Zacatecas, en el centro-norte del país.
Según un comunicado del Gobierno estatal, Ávila intentó esconderse durante un tiroteo pero no pudo evitar la onda expansiva de la granada.
El 9 de junio pasado, una niña de 12 años murió por el fuego cruzado de un choque armado entre dos grupos rivales en Cuidad Juárez, localidad fronteriza con El Paso (EE.UU.) y considerada una de las más violentas del país.
Se presume que la menor fue usada como "escudo humano", pues antes de su muerte había sido secuestrada en un parque y metida en el vehículo de uno de los bandos enfrentados.
Un día después falleció un joven de 17 años por causas similares junto a otras tres personas en el centro de Xochiltepec, en el estado central de Morelos, vecino de la capital mexicana.
El día 13 de junio en San Francisco de Romo, en el estado de Aguascalientes (centro-norte), la violencia se cebó con una niña de 10 años, cuyo cuerpo fue encontrado con un tiro de gracia, una forma de matar característica de los asesinos a sueldo de los carteles de droga.
Dos días más tarde, un comando armado acabó con la vida de tres personas, entre ellas un adolescente de 16 años, en Parral, localidad del estado norteño de Chihuahua, fronterizo con Estados Unidos.
Otro diario de la prensa de la ciudad de México recordó otros sucesos similares ocurridos en Chihuahua el 7 de febrero y el 21 de abril, con un saldo de cuatro menores asesinados.
En enero pasado, las imágenes de unos niños evacuados de un colegio a raíz de un enfrentamiento a tiros entre policías y delincuentes en un barrio de Tijuana, limítrofe con San Diego (EE.UU.), dieron la vuelta al mundo, días después de que dos menores fallecieran en sendos atentados contra sus familias.
El día 1 de agosto apareció el cadáver del joven Fernando Martí, quien fue secuestrado dos meses antes y por el que se había pagado rescate
Según reportes oficiales, en durante el primer semestre de 2008, han sido asesinadas en México 1,780 personas.
Haciendo a un lado las cifras, es verdaderamente espeluznante lo que estamos padeciendo. Algo se tiene que hacer, pero ¿qué...? Después de un foro en el que tuve oportunidad de participar, y en el que tuve así mismo la oportunidad de escuchar variados criterios racionalmente expresados, llegué a la misma conclusión que he sustentado desde hace tiempo, simplemente aplicar el vetusto y sabio refrán popular: “la unión hace la fuerza”.
La sociedad toda debe participar, pero no se trata de que agarren un fusil y se lancen a la calle a cazar delincuentes. Como el mal no se va acabar de un día para otro, sino que va a ser en un plazo, tan largo o corto como le echemos ganas. Primero que nada, cada quien debe reflexionar, con toda honestidad, y hacer un examen de conciencia para ver si hemos sabido respetar la leyes y si hemos caído en la tentación de dar una mordida o cohechar a un servidor público. Después, si nos sentimos capaces de denunciar, sin miedo, cualquier cosa que huela mal y si hemos sido lo suficiente capaces de cumplir con la obligación moral de educar en los valores morales y cívicos a nuestros hijos.
Hay un buen porcentaje de familias que desgraciadamente tienen en su seno a delincuentes, del tipo que sea, desde vulgares ladrones hasta asesinos de gran calaña; pasando por quienes hacen daño a la sociedad cobijados por profesiones dignas, como son los maestros holgazanes que dan muy mal ejemplo a quienes deberían educar: por ahí empieza todo. Esas familias que lamentablemente cobijan a delincuentes deberían empezar por quitarse ese amor mal entendido, ya que se convierten en cómplices de los delincuentes a quienes supuestamente aman mucho, pero que no saben el gran daño que se hacen a sí mismas y a la sociedad. Nadie puede caminar por el mudo tranquilamente y ser causante de tanto mal, como son el secuestro, violación y asesinato de cualquier se humano.

sábado, 23 de agosto de 2008

Enésimo llamado del Presidente de la República

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


No hay más sordo que el que no quiere oír


El presidente Felipe Calderón reiteró que la clave para ganar la guerra al crimen organizado es la participación de la sociedad civil, particularmente en aquellos lugares donde la delincuencia tiene el soporte de algún sector.

Llamó a sumar voluntades en torno a la denuncia, a la información proporcionada a las autoridades, a la reflexión sobre el peligro que significan las drogas, a la apropiación, utilización y cuidado de los espacios públicos, y sobre todo al respeto a la ley y al rechazo a la corrupción.

Durante la toma de protesta a la Mesa Directiva 2008-2009 del Consejo de Participación Ciudadana de la Procuraduría General de la República (PGR), el mandatario expuso que en la medida en que sea más "vigorosa" la participación de la ciudadanía el éxito en la lucha por un México libre de violencia será más rápido y contundente.

Explicó que uno de los elementos claves en la lucha será el relanzamiento de números telefónicos, como el 066 y 089, donde los ciudadanos podrán dar información, incluso de manera anónima, sobre la actividad de los delincuentes, además de que la gente podrá enviar imágenes.

En el Salón "Adolfo López Mateos" de la Residencia Oficial de Los Pinos, reconoció que en la actualidad el mayor de los retos que los mexicanos enfrentan es ganar la batalla a la delincuencia organizada que amenaza a la integridad, la libertad y la seguridad de las familias.

Este mensaje que cotidianamente, aprovechando todo acto público, lanza al aire el Presidente de la República, inmediatamente es objeto de críticas burlonas por parte de los “analistas” y comentaristas de la televisión. Nadie, medianamente sensato entiende esta postura de los “brillantes” dueños de la comunicación electrónica. Los hay de todos colores, desde los más agresivos –los clásicos perdonavidas— como Joaquín López Dóriga –a quien definitivamente ya lo invadió el Síndrome Peje, por lo que ya hay quien propone que mejor se llame Síndrome López-- y José Antonio Crespo; hasta los blandos –que ya no saben ni a que le tiran, pero se van con la cargada.

¿Qué responsabilidad se le puede pedir a la sociedad, si los que deberían secundar el llamado cotidiano del Presidente como son los que conforman el Primer Poder de la Nación: la TELEVISIÓN --así con mayúsculas- hacen chunga constante de los ya angustiosos llamados del primer mandatario?

Sabemos que la corrupción es el flagelo nacional, que esta ha invadido todas las esferas, oficiales y no oficiales, y que no se puede combatir con efectividad con esa actitud asumida por el “Primer Poder”, desde el cual se gesta el flagelo. Y lo triste es que todos los políticos, honestos y deshonestos, lo saben pero lo callan, los primeros por miedo, sin reparar que con esto deja mucho que desear su honestidad, y los segundos porque de eso piden su limosna.

En esta situación ¿qué se puede hacer?, solamente, como decía mi compadre Atanasio: “Los que no tenemos recursos para poder combatir la corrupción, no nos queda nada más que sentarnos a llorar de impotencia y tratar de defender los valores morales de nuestra familia, pero nunca dejarse arrastrar por la corriente”. Pero lamentablemente a cuantos hay que ya ni esos valores morales les importan.

Recuerdo que mi padre me decía --cuando transitaba yo el periodo de formación y vivía el proceso de conformar mi propio criterio-- que me preparara para entrar al pantano podrido de la vida; que eludiera con valor las múltiples tentaciones; que evaluara al máximo que sólo el trabajo honrado y responsable enaltece al ser humano; que más vale ser pobre pero honrado, respetuoso de la ley y de nuestros semejantes, que tener fortunas mal habidas. Ahora, han pasado los años, llegué a la vejez y recuerdo el gran valor de esas palabras de mi padre.

Ese pantano podrido, a que mi padre hacía referencia, a todos salpica y no se diga en nuestro país. Todos, sin excepción, estamos salpicados en mayor o menor grado, claro que los hay que están empapados hasta las manitas y otros que ya se han ahogado. En esto resultan ad hoc las palabras bíblicas: “Que lance la primera piedra quien esté libre de pecado”. Seguro es que no hay quien la lance.

La corrupción pudre todo, pudre la educación, la moral, las voluntades, la cultura, el trabajo, la economía, en fin, pudre la vida toda; de ahí el incremento extremadamente angustioso de la delincuencia en todos sus especialidades. Para amortiguarla --que no acabarla pues esto es humanamente imposible-- se necesitaría un esfuerzo sostenido toda la sociedad por muchos, pero muchos años. Pero ¿cómo se puede lograr si los que más deberían apoyar cualquier esfuerzo de este tipo, se dedican a escamotear todo lo que a ese respecto se intente?

El cotidiano llamado del Presidente Calderón a todos los mexicanos con desesperante insistencia, es así porque, además de que es su responsabilidad encabezar esta lucha, no le queda de otra. Los alarmantes índices de la delincuencia ya rebasaron el límite tolerable, la situación está en un tris de convertirse en caótica, como diablos no va a estar preocupado y su deber es estar machacando a la sociedad de la necesidad de que todos participen.

La delincuencia, en todos sus niveles y formas, esta prohijada por la lacerante corrupción que padecemos, pero esto no es de ahorita, ¡no, qué va! Esta corrupción nació, se conformó y creció bajo las largas décadas de la hegemonía de la “Trinca Infernal” (PNR-PRM-PRI). Como no se le combatía, se cobijó en los regímenes “robolucionarios” y bajo su amparo creció, adquirió mayoría de edad; pero a partir del año 2000, que se le empezó a combatir, al verse acorralada, como es natural –a toda acción corresponde una reacción-- reaccionó, pero ahora es el momento crucial para que la sociedad entera reaccione a esa reacción y, encabezada por quien tiene ese deber que es el Presidente de la República, a nivel nacional, y los Gobernadores, en el ámbito local, la combata de frente.

En esta lucha, que debe ser, como antes apunté, frontal, estamos defendiendo a nuestra patria, a la sociedad misma y a nuestras familias. Dentro de ello, y en forma por demás importantísima, a nuestros hijos que lo que menos esperan de sus padres es eso: que los protejan y defiendan.

Por razones obvias, en esta lucha debe hacerse a un lado las pasiones partidistas, de religión, de gustos y, en fin, de todo. El daño que nos está causando la corrupción-delincuencia es parejo, no distingue ideologías y/o creencias religiosas. Todos vamos en el mismo barco y si no lo salvamos se hundirá y nos ahogaremos todos. Es por esto que marco con insistencia la posición totalmente negativa del “Primer Poder” televisivo, porque tal parece que navegan en otro barco, lo que pudiera ser si son parte de la mafia corrupta. Ahora parece que por sistema hacen chunga de lo que dice y hace el Presidente Calderón; en vez de que, aprovechando la tremenda penetración e influencia que tienen, apoyen esa lucha frontal. Desde luego que apoyo no quiere decir consentimiento, cuando se detecte alguna falla debe denunciarse, pero siempre con el afán de componer y no de destruir, que es lo que hace la burla.

A los medios de información (escrita y electrónica) ya se les olvidó, mañosamente, pues no creo que tengan tan mala memoria, aquel tiempo, no muy lejano, en el que de cajón tenían que alabar al régimen en turno so pena de castigo, ahora gracias al cambio encabezado por el Presidente Fox pueden decir lo que se les antoje sin ningún temor.





domingo, 27 de julio de 2008

Un vilipendio injusto

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


“El esfuerzo por llevar una vida intachable y no dar
que decir, desata la calumnia en torno al virtuoso”
Querien Vangal

Hace un poco más de veinte años, si mal no me acuerdo fue por allá de 1981, conocí, en el hotel en que yo acostumbraba hospedarme durante mis continuos viajes a la Ciudad de Oaxaca, a un extranjero a quien le gustaba con cierta regularidad, según me dijo, a nuestro país e invariablemente, cada vez que venía gustaba de estar la mayor parte del tiempo en Oaxaca. En realidad yo tenía alquilado permanentemente un cuarto en dicho Hotel, pues, por mi actividad profesional, mi estancias en esa ciudad eran, en promedio, de casi el 50% de mi tiempo, o sea alrededor de 15 días cada mes; así es que no era difícil que cada vez que él venía coincidiéramos, pues además él también invariablemente paraba en el mismo hotel.

Al cabo de muchos encuentros acabamos por hacer una buena amistad; como regularmente, como sucede en este tipo de relaciones, nos encontrábamos en el restaurante del hotel a la hora de la comida o de la cena, dando lugar a que tuviéramos largas pláticas de sobremesa, al calor obviamente de un sabroso café, acompañado no pocas veces de un brandy. El era (o es, la última vez que lo vi fue a mediados de 1989) originario de Holanda pero ya tenía como diez años de tener la nacionalidad estadounidense y era (o es) profesor de sociología en un colegio en Chicago. Konrad, como se llamaba o se llama, era un verdadero enamorado de Oaxaca y le fascinaba el estudio de las etnias del sureste mexicano, principalmente de las oaxaqueñas, y las estudiaba con verdadera pasión.

Un buen día lo encontré verdaderamente contrariado pero no quiso decirme el por qué ---finalmente nunca lo exteriorizó, cuando menos a mi---, pero eso no fue obstáculo para echar nuestra acostumbrada plática, lo que obviamente coadyuvó a tranquilizarlo. Ya entrados en la conversación, muy serio me dijo: “Una de las cosas que más admiro a los estadounidenses es que quien sea que llega a tener una posición económica holgada, no se diga de los ricos, siempre tienen la bolsa abierta para ayudar a crear instituciones de beneficencia social, asilos. Hospitales, escuelas, etc. De esto deriva que los grandes hospitales y universidades con sus centros de investigación estén subvencionados por las fundaciones creadas por los hombres de las grandes fortunas. El colegio donde yo imparto mi cátedra, que es muy importante, es un ejemplo de ello, yo mismo no podría viajar como lo hago para estudiar e investigar y así mejorar mis conocimientos que después trasmitirlos a mis alumnos, sino fuera por ese tipo de apoyo. Es por esto que me causa verdadera extrañeza, y porqué no decirlo, un verdadero dolor que aquí en México, cuando alguien quiere ayudar en ese aspecto, inmediatamente aparece la critica cruel que quiere destruirlo. Es por esto que aquí está mucho muy limitado ese tipo de acciones”.

No puedo menos que acordarme de esa plática con Konrad cuando leo actualmente, casi a diario, la serie de críticas llenas de falacias y diatribas, de que es objeto Marta Sahagún. Le adjudican toda clase de acciones malditas y, aunque sean falacias, los medios se encargan de hacerlas grandes verdades, para esto se pintan solos tanto los escritos como los electrónicos.

Sublimes en sus denuestos e inventivas son tanto los artículos de María Sherer Ibarra, Dense Dresser, José Gil Olmos, Judith Amador y otros en la revista Proceso, como en sus respectivos libros Olga Wormat, Guadalupe Loaeza y Sara Selchovich. Tal pareciera que no hay en nuestro ámbito nada más importante que buscarle algo, cualquier cosa, a Marta Sahagún.

¿Qué ha hecho de malo Marta?, perfecta no es desde luego, pero estoy seguro de que sus actos están regidos por una ética moral sincera y un alto espíritu de servicio hacia sus semejantes. Que aprovecha su situación de esposa del presidente para obtener fondos para su obra social, ¡claro que sí!, tonta sería si no lo hiciera, pero lo que obtiene no es para su goce y disfrute, es para ayudar a mucha gente que lo necesita: niños, mujeres, ancianos, estudiantes, en fin a cuanta gente puede. De una cosa estoy seguro, si fuera una señora común y corriente no conseguiría ni el saludo, bueno probablemente éste sí, pero hasta ahí. ¿Cuántas primeras damas de la nación han hecho la labor que ha hecho, y está haciendo, Marta? Pero, ¡claro!, es precisamente por esto que hay que tirarle a ultranza, así “semos” los mexicanos.
¿Qué venganza quisiste
ayer del envidioso
mayor que estar él triste
cuando tú estás gozoso?

¡Ah envidia, raíz de infinitos y carcoma de las virtudes! Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo: que el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabia.




El desempeño de Vicento Fox

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

¿Qué me harán por lo que ignoro si por lo que sé me han muerto?


Expresar una opinión del Presidente Fox y su régimen es punto que menos que imposible, sobre todo si se pretende fundamentarla en lo que se lee y escucha en los medios escritos y electrónicos.
Si se va uno exclusivamente por lo que se lee y escucha cotidianamente, entonces se concluye que Fox y su gabinete no dieron una, que fueron unos incompetentes y que lo mejor que pudieran hacer es esconderse. Pero si se hace un análisis razonado –concepto cuyo significado parece ser que no conoce la mayoría de los mexicanos— se da uno cuenta que la realidad es otra.
No es mi intención alabar a ultranza y nada más porque si al Presidente Fox, no, pues como ser humano que es ha cometido errores, pero si afirmo que sus errores no le han costado al país lo que si le costaron los errores de otros otrora. De lo que si estoy seguro es que Vicente Fox es un hombre inteligente, capacitado, de principios firmes, bien intencionado y, lo principal, que ama a su patria con verdadera pasión. Terminó su gestión, y se retiró a seguir trabajando en cumplimiento del deber que todo ciudadano responsable tiene para con la patria.
Vicente Fox supo liderar un cambio que, después de 70 años de una oprobiosa hegemonía de un partido omnipotente y profundamente corrompido, se antojaba imposible, pero luchó y lo logró. Lo primero, el cambio de partido gobernante se hizo, pero a pesar de las dificultades que se salvaron, era apenas un pequeño paso para lograr lo anhelado: la democracia.
Para lograr el cambio completo se necesita mucho tiempo. Considerando que lo malo se aprende mucho más rápido que lo bueno; según los estudiosos en la materia dicen que en proporción 4 a 1, concediendo sin aceptar que esa proporción sea correcta – ¿Quién lo sabe?— entonces lo malo que aprendimos de un régimen viciado durante 70 años, tardaremos 280 para revertirlo, pero desde luego que con un trabajo positivo y sostenido DE TODOS. Esto quiere decir que solamente los ilusos pensaron que el cambio total podría lograrse en sólo seis años, así como que un sólo hombre lo haría.
Uno de los cambios más evidentes del gobierno de Fox fue la desacralización de la figura presidencial El nuevo entorno de completa libertad de expresión, que también fue, y sigue siendo un cambio muy importante, hizo posible ese avance. Sin embargo, a pesar de esos cambios, la oposición al gobierno de Fox implementó como estrategia para recuperar o llegar al poder, la descalificación metódica a todo lo que hacía o decía el Presidente. Un ejemplo, minutos después de que Fox terminó su discurso de toma de posesión, surgieron las primeras descalificaciones al nuevo Presidente, lo acusaron de que no había guardado los viejos formalismos. A muchos no les gustó que se despidiera con la frase “Dios los bendiga”.
Al analizar la mayoría de las críticas y descalificaciones al primer presidente elegido democráticamente en 89 años, la mayoría no son sobre asuntos trascendentes ni probados. Pero han logrado, tal como lo calculó el viejo grupo en el poder, ahora dividido en dos partidos: PRI y PRD, desorientar a muchos ciudadanos. Recordemos como se regodearon con el asunto de las toallas, pero nadie supo valorar que esos detalles ya podían saberse con absoluta transparencia, antes qué esperanza, fuere lo que fuere.
Haciendo a un lado las críticas superficiales y analizando los indicadores “duros”, aun con un entorno internacional de bajo rendimiento, una muy fuerte competencia y a pesar de que Fox no contó con la mayoría en el Congreso, se lograron avances significativos. Los precios, en los cinco años del gobierno de Fox, tuvieron los menores aumentos en los últimos treinta años. Esa baja inflación incidió en una reducción de la pobreza de millones de mexicanos, según lo confirmaron organismos internacionales. Los salarios tuvieron un avance en términos reales por primera vez en décadas. La devaluación, que el pasado cercano destruyó los ahorros de millones de mexicanos, fue mucho menor a la de los cinco gobiernos anteriores.
Un gobierno que en realidad busca beneficiar a la mayoría de la población es aquel que trata de crecer sin inflación. Un gobierno responsable evita crecimientos que impliquen elevar la inflación. Un gobierno, por ejemplo, como el de Chávez en Venezuela, puede crecer quizás a más del 7%, pero con una inflación a niveles del 20% o quizás mayor. Para lograr mayor crecimiento sin aumentar la inflación en nuestro país no depende sólo del Poder ejecutivo, sino también del Poder Legislativo, pero se ha visto que muchos de los legisladores han obstaculizado reformas para crecer más y sanamente.
Seis años demostraron que difícilmente se lograran crecimientos mayores al promedio de los países industrializados si no cambian de actitud los legisladores de oposición al gobierno federal panista. No hay congruencia de quienes se quejan de la falta de crecimiento cuando legisladores obstaculizan las reformas para lograr más empleo y crecimiento.
Fox reconoció abiertamente que hace falta mucho por hacer, pero para lograrlo es definitivo que México se ponga en sintonía con las grandes transformaciones mundiales, pero esas transformaciones dependen fundamentalmente de los legisladores de oposición, quienes constituyen la mayoría del Poder Legislativo, pero hasta la fecha no han querido o no han podido ponerse de acuerdo para implementar las susodichas transformaciones que nos permitan crecer más y crear más empleos.
En lo económico el entorno de baja inflación, estabilidad cambiaria, aumento de salarios reales, contención de la deuda externa y tasas bajas no se habían tenido en las anteriores cinco administraciones. Esas realidades no las aceptan quienes en aras de ganar votos con la descalificación metódica al gobierno, han levantado “muros en lugar de puentes”.
Los indicadores demuestran el funcionamiento del régimen de Fox. El Crecimiento promedio en los seis años, comparándolo con otros países y referido a la tasa promedio de crecimiento económico en términos reales, México obtuvo ligeramente debajo de sus socios del TLC y arriba del promedio de la Unión Europea y Japón. La Inflación promedio en seis años, referida a la tasa promedio anualizada del periodo, México tuvo 4.5, muy por abajo del promedio de los cuatro regimenes inmediatos anteriores.
En esos mismos rubros, comparándolos con los mismos regimenes --tasa promedio de los seis años-- Crecimiento: promedio de los cuatro inmediatos anteriores: 3.7% y Fox: 2.0%. Inflación: promedio de los cuatro inmediatos anteriores: 38.9% y Fox 4.5%.
En otros rubros como el salario real, tasas de interés, devaluación y deuda externa los indicadores fueron también favorables. El crecimiento acumulado del índice real del salario mínimo, comparándolo con los cuatro regímenes inmediato anteriores, promedio: -22.8 y Fox +2.8%, o sea el primero con índice positivo en 29 años. El promedio de la tasa de rendimiento de Certificados de Tesorería (CETES) a 91 días –es la base para fijar las tasas bancarias--: cuatro regimenes inmediatos anteriores: 36.4% y Fox 8.7%, aquí los números lo dicen todo. La devaluación –depreciación acumulable en el periodo correspondiente--: López Portillo 31.0%, De la Madrid 2,194.6%, Salinas de Gortari 36.2%, Zedillo 90.2% y Fox 15.7%, ídem al anterior. La deuda externa, incorporando los pasivos netos del Gobierno Federal, del sector paraestatal y de los intermediarios financieros oficiales; cifras en millones de dólares de 2004 –deflactado con el índice de precios al consumidor de áreas urbanas de EE.UU.--, al cierre del sexto año de cada régimen: López Portillo 115.9, De la Madrid 140.8, Salinas de Gortari 89.4, Zedillo 88.5 y Fox 74.2, o sea que la deuda ha bajado, el peso esta firme y México tiene grado de inversión.
Con fundamento en los datos anteriores se puede asegurar que el régimen de Fox ha tenido resultados altamente satisfactorios en lo que respecta a la macro-economía, cumpliendo con ello la responsabilidad que es casi –por no decir toda—exclusiva del Poder Ejecutivo.
Pero, ¿qué pasa con la micro-economía, que es la que se refleja directamente en los bolsillos del pueblo? Antes de entrar a este renglón, cabe marcar con énfasis que la macro-economía es la que sustenta los programas sociales ya que estos son también responsabilidad exclusiva del Poder Ejecutivo, de ahí que estos programas –Oportunidades, Seguro Popular, Vivienda, Atención a Comunidades Indígenas, Becas para los Estudiantes, etc.—han caminaron satisfactoriamente.
Volviendo a la micro-economía esta es responsabilidad mayoritariamente de toda la sociedad, --responsabilidad que debe compartir en forma importante el Poder Legislativo. En el desempeño de este conjunto de fuerzas depende indiscutiblemente la micro-economía, cuantitativa y cualitativamente.
Fox ha trató hasta el cansancio, rayando no pocas veces en tozudez, de encausar al país a la verdadera democracia, meta que se antoja imposible dada la reacción negativa de mucha gente, incluso la supuestamente pensante y estudiosa. Superar la maldita idea de que el Presidente tiene poder omnímodo parece ser, según se ha visto, punto menos que imposible, pero Fox no aflojó, su tozudez en este renglón es digna de admiración, pero, repito, hay muchos que no lo entienden.
Si bien es cierto que en ocasiones la forma que tiene de expresarse no sea del agrado de muchos, pero su contenido es rotundamente claro. Como ejemplo me referiré al conflicto suscitado entre dos empresas televisoras –Azteca y Canal 40—cuando, recurriendo al viejo esquema, se lo plantearon y Fox contestó: ¿Y yo por qué? Esta respuesta les llegó hasta la médula a los medios “¿cómo dice eso? Es un irresponsable” vociferaron, se desgañitaron. Repito, quizá la forma de no fue de su agrado, pero no se pusieron a pensar, no razonaron, que ese asunto estaba, y ahí se debía ventilar, en los tribunales, o sea en el ámbito del Poder Judicial y no bajo el dedo del Presidente de la República, que lo que menos debía hacer era meterse, y así fue, no lo hizo a pesar de que le llovió duro y tupido en su milpa.
Casos como el anterior han abundado, pero lo gente no se acostumbra. No cabe duda de que cuesta trabajo digerir la verdadera democracia, y en esto se empeñó Fox con verdadera tozudez, ojalá la gente lo entienda y se empeñe de igual manera a seguir esa ruta por el bien de nuestra Patria.
No pocos intelectuales, analistas, politólogos y comunicadores, que a su vez influyen en la opinión pública, son críticos severos, no le perdonan una a Fox, tal parece ser que están a la casa de cualquier error o a lo que a ellos les parezca error, se olvidan que no hay cosa más fácil que encontrar los errores de cualquier ser humano, ya que todos, sin excepción, somos una madeja de imperfecciones. Pero no son capaces, parece que les duele, reconocer sus aciertos, rayando a veces en la exageración y en la incongruencia. Algunos quedan de aquellos que durante los regímenes oprobiosos de la hegemonía de un solo partido, se desgarraban la camiseta para alabar al presidente en turno, tanta era esa euforia de desmedida alabanza que hacían sentir al señor que era un dios, pero esto ya se les olvidó, ¿será? Ahora es al contrario, critican al presidente hasta en la forma que toma el tenedor, pero eso sí –esto no lo reconocen— pueden decir abiertamente todo lo que quieren sin temor alguno. Paradójicamente hasta quienes parece que tienen miedo –debe ser al qué dirán-- de otorgarle algún reconocimiento expresidente Fox, y ya no digo en relación a su esposa, porque se la acabaron, la dejaron como piltrafa humana.
Libertad de expresión, transparencia, rendición de cuentas, respeto entre Poderes de la Unión, etc., los cambios han sido muchos y palpables. Pero qué difícil es gobernar a más de cien millones de habitantes, llenos de malos hábitos y costumbres impuestas durante tantos años. Fox lideró e inició el cambio y ha tratado de marcar la ruta a pesar de múltiples obstáculos e incomprensiones. Algo se ha logrado, poco o mucho que sea, Fox ya puso su grano de arena en la construcción de un México verdaderamente democrático.
Fox no es Dios, imperfecto como humano que es, hizo un buen trabajo en bien de su patria. Comprendido o incomprendido, su desempeño merece –el tiempo y la historia lo dirán— el reconocimiento respetuoso, no falsas alabanzas, del pueblo mexicano.
Por último, me referiré a un aspecto al que Fox le ha dado mucho énfasis, pero que siento como que la gente la comenta nada más de pasada, y es la CORRUPCION, así con mayúsculas. La corrupción es el mayor flagelo que tenemos, todos los males que nos aquejan derivan de ella, ponga el que usted quiera: delincuencia organizada, robos, secuestros, narcotráfico, narcomenudeo, pornografía, contrabando, etc., etc., en fin, todo tiene base de sustento en la corrupción. Mientras los mexicanos no tengamos las agallas de luchar contra ese cáncer seguiremos sumidos en la mediocridad y cada vez más bajo. Lo invito a meditar en esto, se dará cuenta de que la corrupción merodea en toda familia mexicana.
Desde los inicios de su administración, Fox machacó con insistencia sobre la importancia y necesidad de que la sociedad entera participe, principalmente en la denuncia de los corruptos, aunque pienso que cada uno tendría que empezar por denunciarse a si mismo porque todos, salvo muy contadas excepciones, somos de alguna manera cómplices de la corrupción. “Que lance la primera piedra quien esté libre de pecado”, ¿Qué pasó?, nadie se mueve, todos quietos y callados. El lodo es tan grande y profundo que a todos salpica.
Hace aproximadamente un año, en un programa de Televisa, en que participaron varios prestigiados periodistas y comentaristas, debatiendo sobre las campañas políticas, uno de ellos comento que Fox lo había defraudado porque no había pescado y encarcelado a ningún pez gordo como la había prometido en su campaña. ¡Hágame favor!, todavía pensando en la añeja práctica que por la sola voluntad del presidente de la República se encarcelaba, se le inventaban cargos, fabricaban evidencias y vámonos para la cárcel. Así piensan los que hacen opinión del público, ¡claro! por eso la gente piensa erróneamente, si sus ídolos de la televisión así piensan. Poco tomaron en cuenta que, desde principio del régimen de Fox, se lanzaron, no a una cacería de brujas, pero sí a investigar a todos los que estaban en entredicho, investigación que estuvo a cargo de la extinta Secretaría de la Contraloría siguiendo el procedimiento que se debe seguir en un Estado de Derecho. Francisco Barrio, que estaba al frente de dicha Secretaría, hablando sobre el tema declaró en varias ocasiones que los mentados peces gordos eran unos grandes pillos pero que no tenían un pelo de pendejos, diciendo con esto que no había manera de comprobarles nada, o sea que no había las evidencias necesarias para acusarlos.
En el caso del Asunto PEMEX –me resisto a llamarle Pemexgate, término que se me hace odioso--, lo único que pudo hacer el gobierno, con las evidencias de que sí disponía, era acusar a Rogelio Montemayor, cosa que hizo y obtuvo la orden de aprensión, el señor fue o está siendo procesado. A Romero Deschamps y al senador Aldana los únicos que podían acusarlos, con pruebas desde luego, eran los trabajadores sindicalizados, cosa que estos no hicieron.
Al tristemente célebre Al Capone, por más que la gente sabía que era un gangster, hacedor de muchos crímenes, nunca pudieron tener pruebas para encerrarlo, finalmente lo hicieron pero por evasión de impuestos, delito que si le pudieron comprobar gracias a un soplón. Se fue a la tumba sin castigo por los múltiples crímenes –asesinatos, secuestros, venta de alcohol en la época de la prohibición, contrabando, etc.
En el caso de los peces gordos, quizás muchos podrían haber aportado pruebas contundentes pero nadie lo hizo y colorín colorado. Ojalá que, por el bien de nuestra sufrida y amada Patria, todos nos decidamos a participar y no ser nada más espectadores, buenos para criticar pero muy malos para hacer.
“Los mediocres se dejan disuadir por el obstáculo aparente; los fuertes no. Perecer es su quizás; conquistar es su certeza.” (Querien Vangal)

¿Qué hizo Vicente Fox, cómo terminó su mandato?

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Algunos comentaristas de periódico, con ojos sólo para los hechos que sirven para criticar a Vicente Fox, forman opinión pública negativa: Fox casi no hizo nada, dejó pasar las oportunidades, contaminó el proceso electoral, no se atrevió a hacer valer la ley, se dejó manejar por los Estados Unidos. Sólo vio la economía de los empresarios y quiere engañarnos diciendo que la pobreza es menor que antes.
Si escucha uno a cualquiera de los secretarios de estado, escuchará testimonios y datos duros de los logros de esta administración y la comparación muy favorable respecto a las anteriores, y le explicarán los avances de fondo cuyos resultados se verán después.
Hace daño no conocer lo que si se hizo, hace daño evaluar sin objetividad y sin información al Gobierno Federal con miles de profesionales, muchos de ellos comprometidos en serio con su labor de servidores. Es un hecho que el ambiente está parcialmente contaminado por quienes escriben por consigna y por otros independientes pero resentidos contra Vicente Fox.
En su último informe, Vicente Fox no es triunfalista, reconoce fallas y muchos problemas sin resolver y refleja una madurez política que ciertamente no tuvo al iniciar su mandato. Concluye en escenario en forma similar a la de Zedillo, desde luego con grandes diferencias. Impugnado por sus enemigos, con presencia internacional positiva, con estabilidad económica sin crisis, reconociendo que faltaron muchas cosas por hacer y con un avance real en la democracia pero cuestionado por los que querían otro resultado.
Los anteriores presidentes: Carlos Salinas de Gortari, Miguel de la Madrid, José López Portillo y Luís Echeverría Álvarez, todos ellos terminaron con situación de crisis, con un repudio no sólo de sus enemigos sino de gran parte de la sociedad.
Analizamos el Mensaje del Presidente Vicente Fox, exponemos nuestro balance: logros, buenos propósitos mal manejados y errores de su gestión de casi seis años, de manera muy sintética:
Logros y aciertos.- Ley de transparencia y acceso a la información pública gubernamental es el logro principal. Hay más libertades ahora que en todo un siglo anterior. Estabilidad económica, con la inflación más baja en 30 años, sin ninguna crisis y disminución de la deuda externa. Inicio de la corrección del grave problema de pensiones del seguro social, que lo tenía técnicamente quebrado. Mayores recursos a la educación en enciclopedia y becas. Seguro Popular. Aumento de los salarios mínimos por encima de la inflación. Construcción de vivienda social en cantidades similares a tres sexenio anteriores juntos. Acceso a créditos de las clases medias. Ley del Servicio Profesional de Carrera. Estrategia y método de innovación gubernamental con parámetros de nivel internacional. Programa de oportunidades con amplia cobertura y aceptación social. Reconocimiento y respeto a la autonomía del Poder Judicial. Aceptación y vivencia del Federalismo a pesar del abuso de la soberanía estatal por parte de quien fuera gobernador de Chihuahua. Respeto a la autonomía del PAN. Posición independiente internacional a favor de la paz cuando los Estados Unidos tuvieron conflictos bélicos en Medio Oriente.
Propósitos mal manejados.- Insuficiente crecimiento económico y por ende de empleos productivos. Creación de la Secretaría de Seguridad Pública, sin llegar a unificar a las policías federales y sin depuración. Proyecto de Reformas de la Seguridad y la Justicia, de extraordinario contenido, poco estudiado y mal “cabildeado por el PAN, saboteado por la PGR, sin respaldo de la Secretaría de Seguridad. Reconocimiento a la autonomía del Poder Legislativo pero con débil relación, pues confió más en Diego Fernández, la “maestra” y otros del viejo sistema, que en la operación política de relación, consulta y cabildeo. No haber cedido a las presiones de Napoleón Gómez del sindicato minero, pero con pésima intervención en SICARSA. Reforma fiscal, que abortó como IVA a medicinas y alimentos. Reforma energética, a la que priistas duros y perredistas calificaron como privatización. Reforma a Ley de Radio y Televisión, impulsada sin verdadera consulta, aunque esto realmente se les debe imputar a los legisladores.
Acuerdo Migratorio con Estados Unidos, el Gobierno Mexicano creó demasiadas expectativas unilateralmente, sin considerar la situación norteamericana. La ayuda económica a Chiapas sin ir a las causas de fondo y con una reforma legal que no tuvo suficiente aceptación política, asunto en el que realmente el principal responsable es el gobernador del estado. El apoyo a la democracia en Cuba, con torpezas en la relación con Fidel Castro, quien se lo comió con su malévola astucia...
El combate al Narcotráfico con fallas serias. Preservó gobernabilidad en grado aceptable pero toleró que la Secretaría de la Función Pública no lograra nada eficaz contra “peces gordos” de la corrupción, quienes, como lo expresó Francisco Barrios, “son pillos pero no pendejos”, por aquello de que no les pudieron probar nada. Presupuesto transparente del gasto público con las inercias del pasado.
Supuestos errores y fracasos.- Muchos analistas y politólogos consideran dentro de este rublo a la falta de firmeza ante el conflicto que recrearon sus adversarios políticos en San Salvador Atenco y que culminó en cancelar el proyecto del nuevo aeropuerto internacional. El haber dejado casi intactos a los grupos del viejo sistema político en las instituciones de Seguridad y Justicia. El haberse dejado aconsejar en el proyecto del desafuero a López Obrador por amigos de Salinas de Gortari y enemigos de López Obrador. El intento de que Derbez llegara a la OEA. La relación con el Gobierno del DF, incluyendo la solución al caso Tláhuac. Privilegió a Santiago Creel en lugar de dejar su responsabilidad al PAN, pero respeto la decisión de su partido.
Sin embargo cabe decir con honestidad que ha habido una interpretación errónea en algunas de estas cosas, derivada esta por la mala costumbre fabricada durante 7 décadas de que el presidente en turno intervenía en todo y su voluntad era omnímoda. Además el centralismo era absoluto, todo se resolvía en Palacio Nacional –después fue en Los Pinos--, desde ahí se quitaban y ponían gobernadores y presidentes municipales, jefes de policía locales, jueces, en fin, todo. Al ejército se le usaba para reprimir, existía el delito de disolución social, mediante el cual se iba a la cárcel, previa paliza, todo el que alborotaba. Ya no más esto. Ahora el ejército ha recuperado su prestigio y la admiración del pueblo, hay plena libertad de pensamiento y de expresión –oral y escrita--, los estados recobraron de hecho su soberanía --falta que la recuperen en su totalidad los municipios--, en fin caminamos por la senda correcta para lograr la democracia, para que esta sea efectiva y no nada más de discursos demagógicos.
Todo esto resulta muy fácil decirlo pero hacerlo es muy difícil, en esto está empeñado hasta la tozudez Vicente Fox, a costa de quedar como el cohetero, sobre todo porque a la gente le es muy difícil entender esto, pero como no hay mal que dure cien años, siguiendo por la misma ruta finalmente la gente lo entenderá y aprenderá.
A Fox le endilgan todo, basta leer en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos las atribuciones y responsabilidades del Presidente de la República para entender lo que puede y no puede legalmente hacer. Muchos todavía no entienden aquella contestación de Fox durante el conflicto que se suscitó entre las televisoras Azteca y Canal 40: ¿Y yo por qué? ¡Claro! Si el asunto se ventilaba en los Tribunales, o sea en el ámbito del Poder Judicial. Porque, además, ahora ya funcionan con absoluta autonomía los Poderes Legislativo y Judicial.
Viendo las cosas a través del color de este cristal, se verá que Fox ha cumplido satisfactoriamente.