domingo, 15 de agosto de 2010

Misiones en la Pimería Alta (Sonora)

 

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Octubre / 2008

 

 

Si algo caracteriza a la historia de la Pimería Alta son los vaivenes antagónicos de esfuerzos constructivos y calamidades, de los que en cierta forma su arquitectura religiosa es testimonio. El punto de referencia fundamental de esta historia es el padre Kino.

El legado franciscano es, pues, amplio y vistoso. Lo que queda de los jesuitas es escaso, y lo del padre Kino en particular, aún más raro. Sin embargo, hay un equívoco en el término misión. En realidad, la misión es el trabajo en pos del ideal evangélico: un proyecto de civilización. Y en tal sentido, la herencia de Eusebio Francisco Kino es mucho mayor de lo que aquí describimos.

La iglesia del pueblo de Tubutama, al norte de Sonora, con su pintoresca apariencia un tanto barroca, parece esconder en sus muros la intensa historia de las misiones de la Pimería Alta.

El primer templo de Tubutama fue quizá una simple enramada construida por el padre Eusebio Francisco Kino durante su visita inicial en 1689. Luego vinieron construcciones más sofisticadas que sucumbieron a algún evento dramático: una rebelión de los pimas, un ataque de los apaches, la escasez de misioneros, el inhóspito desierto... Finalmente, la edificación actual se hizo entre 1770 y 1783, la cual ha perdurado por más de dos siglos.

LOS RESTOS JESUITAS

Kino exploró, entre otras regiones, casi toda la Pimería Alta: área comparable en extensión a Austria y Suiza juntas, que comprende el norte de Sonora y el sur de Arizona. Sin embargo, lo que trabajó con ahínco como misionero fue un territorio más o menos de la mitad de tamaño, cuyos extremos aproximados son Tucson, al norte; el río Magdalena y sus tributarios, al sur y al este; y Sonoyta, al oeste. En dicho territorio fundó dos docenas de misiones, ¿qué queda de esas construcciones? Según muchos investigadores, sólo fragmentos de paredes en lo que fue la misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera.

Cocóspera no es más que una iglesia abandonada por más de 150 años. Se encuentra a la mitad del camino –y al lado de la carretera– entre Ímuris y Cananea, es decir, en la frontera oriental de la Pimería Alta. El visitante sólo verá la estructura del templo ya sin techo y con unos cuantos adornos. Lo interesante del lugar, no obstante, es que son dos construcciones en una. La parte de más adentro de los muros, que en general es adobe, corresponde, dicen, al templo dedicado por Kino en 1704. Los contrafuertes y los decorados de mampostería de afuera, incluida la portada que hoy está apoyada en un andamio, es de la reconstrucción franciscana hecha entre 1784 y 1801.

En los llanos del Bízani, un sitio a 20 Km. al suroeste de Caborca, también quedan algunos trozos de lo que fue el templo de la misión de Santa María del Pópulo de Bízani, edificado a mediados del siglo XVIII. Algo más alentador es el espectáculo en Oquitoa, sede de la antigua misión de San Antonio Paduano de Oquitoa. En este poblado, a 30 Km. al suroeste de Átil, la iglesia está muy bien conservada y aún en uso. Aunque se sabe que fue "hermoseada" en la última década del siglo XVIII, puede considerarse más jesuita que franciscana. El edificio, erigido quizá hacia 1730, es una "caja de zapatos", el modelo típico seguido por los jesuitas en las etapas incipientes de las misiones del noroeste de México: paredes rectas, techo plano de vigas y ramas recubiertas de diversos materiales (desde estiércol hasta ladrillos), y aunque se ve que los franciscanos estilizaron un poco las líneas sobrias de la portada, no llegaron a construir un campanario: hoy los fieles siguen llamando a misa gracias a una espadaña tan primitiva como encantadora que está arriba de la fachada.

ESPLENDOR FRANCISCANO

El ejemplar opuesto al templo de Oquitoa es la iglesia de San Ignacio (antiguamente San Ignacio Cabórica), poblado 10 Km. al noreste de Magdalena. También es un edificio jesuita (tal vez hecho por el famoso padre Agustín de Campos en el primer tercio del siglo XVIII) que más tarde, entre 1772 y 1780, fue modificado por los franciscanos; pero aquí lo franciscano predomina sobre lo jesuita. Ya tiene intentos de capillas laterales, cuenta con una firme torre de campanario y su techo es abovedado; ya no es, en definitiva, una iglesia de neófitos, ni la de una misión recién fundada.

En el pueblo de Pitiquito, 13 km al este de Caborca, el templo es obra franciscana realizada entre 1776 y 1781. En su interior hay una serie de frescos un poco posteriores, con figuras y símbolos de Nuestra Señora, los cuatro evangelistas, algunos ángeles, Satanás y la Muerte.

Los templos de San José de Tumacácori, en Arizona (a unos 40 Km. al norte de Nogales), y de Santa María Magdalena, en Magdalena de Kino, Sonora, fueron levantados por los franciscanos y concluidos después de la Independencia.

Las edificaciones más hermosas que se pueden hallar en la Pimería Alta son dos iglesias franciscanas fuera de serie: San Javier del Bac, en las afueras del actual Tucsón (Arizona), y la Purísima Concepción de Nuestra Señora de Caborca (Sonora). La construcción de ambas corrió a cargo del mismo maestro albañil, Ignacio Gaona, quien las hizo prácticamente gemelas. No son muy impresionantes por su tamaño, se parecen a cualquier otra iglesia de fines del virreinato de una ciudad mediana del centro de México, pero si se piensa que fueron levantadas en dos pueblos minúsculos de los confines de la Nueva España (San Javier entre 1781 y 1797, y Caborca entre 1803 y 1809), se miran descomunales. San Javier es algo más esbelta que la Purísima Concepción, y tiene una serie de retablos churriguerescos de argamasa sorprendentemente bellos. La iglesia de Caborca, en cambio, rebasa a su hermana por la mayor simetría de su exterior.

SI VAS A LA PIMERÍA ALTA

Un primer grupo de poblados con antiguas misiones se encuentra hacia el noroeste del estado de Sonora. De Hermosillo tome la autopista núm. 15 hasta Santa Ana, 176 Km. al norte. Pitiquito y Caborca se encuentran sobre la carretera federal núm. 2, a 94 y 107 km al oeste, respectivamente. Desde Altar –21 km al oriente de Pitiquito– tome la desviación pavimentada rumbo a Sáric, en cuyos primeros 50 Km. encontrará los pueblos de Oquitoa, Átil y Tubutama.

El segundo grupo de poblados se encuentra al oriente del anterior. Su primer punto de interés es Magdalena de Kino, a 17 km de Santa Ana sobre la autopista núm. 15. San Ignacio está a 10 km al norte de Magdalena, por la carretera libre. Para llegar a Cocóspera hay que seguir hasta Ímuris y ahí tomar la carretera federal núm. 2 que lleva a Cananea; las ruinas de la misión están a unos 40 km adelante, del lado izquierdo.

En Arizona, el Monumento Nacional de Tumacácori y el poblado de San Javier del Bac están a 47 y a 120 Km. al norte del cruce fronterizo de Nogales. Ambos puntos están prácticamente a un costado de la autopista interestatal núm. 19 que une a Nogales con Tucsón, y cuentan con una clara señalización.

 



 


"Mi hija Jimena”

 

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Noviembre / 2008

 

«El mayor espectáculo del mundo es ver a un ser humano esforzado luchando contra la adversidad, pero hay uno más sorprendente todavía, y es el ver a otro ser humano lanzarse en su ayuda»

   Por mala costumbre, continuamente nos quejamos de esto o aquello, pero nunca nos detenemos a meditar y reflexionar acerca de la gente –lamentablemente no abunda--  que da todo de si antes de pensar en sí.  Esas personas que gracias a ellos se equilibra la humanidad.  ¡Hay que pensar en su inconmensurable valor para que, siendo pocas como son, logren ese equilibrio!

Husmeando por aquí y por allá, me encontré con caso que verdaderamente me impactó y que ejemplifica lo que asiento en el párrafo anterior. 

Pepe, con un dejo de amor y bondad, sin dejar de ver a su hija comentó: ¡ella es mi hija Jimena!

No ve, ni oye, no puede moverse ni hablar, pero desde su silla Jimena está llegando más lejos que muchos de los que podemos hacer todas esas cosas. Desde que la familia de Pepe y Celia la adoptó, cuentan que ella les ha hecho mejores personas.

Es una niña muy especial que, con la única forma de comunicación que puede tener, la espiritual, está cambiando a mucha gente. Como dice su padre: "cuando acabamos con estos 'seres de luz', como Jimena, dejamos al mundo en tinieblas".

Por la casa de Celia, Pepe y sus cuatro hijos en México, DF, habían pasado muchos bebés. Celia era voluntaria de Yoliguani, una obra de apostolado promovida por el movimiento Regnum Christi, que acoge a niñas embarazadas, de 14 a 18 años, que tienen a sus hijos para darlos en adopción.

Como la capacidad del centro es muy limitada, los niños a la espera de una cunita han pasado alguna temporada acogidos en casa de los Carredano: "Como el cunero es pequeño, y las instituciones privadas no lo tienen fácil con el Gobierno en México, cuando las ocho cunitas están llenas, las familias los tenemos en casa. Por la mía habían pasado 18", cuenta Pepe.

Una de ellas fue Jimena. Su madre tenía 15 años y su padre 16, y nunca supieron que estaba enferma. "Su madre fue muy generosa porque tuvo al bebé y lo dio en adopción", afirma el que es hoy su padre.

Jimena tenía ya una familia adoptiva cuando su nueva madre empezó a notar que su comportamiento era extraño. "Un mes después nos la devolvió, porque no comía, lloraba, se convulsionaba, y ella no tenía dinero para hacerle las pruebas que le recomendó el médico".

Los Carredano se la llevaron a casa y el neurólogo descubrió que tenía un problema: "Nos dijo que Jimena había nacido sin cerebro. Tiene el tallo y un poco el cerebelo, donde tiene toda la parte vegetal y animal, pero no oye, no ve... Es un caso raro porque normalmente los niños con ese problema no viven más de ocho meses o un año, y ella ya tiene seis. El neurólogo dice cuando la ve: 'Bueno, ya llegó el milagrito'".

Poco tiempo después, la familia decidió adoptarla. Sus órganos están sanos, pero la única relación que Jimena tiene con el exterior son las vibraciones de su oído, y parece que algo de tacto, porque a veces llora cuando le ponen una inyección. Nota ciertos ruidos agudos o graves, y reconoce de algún modo a su familia. Aún así, su padre cuenta que les ha enseñado muchas cosas.

"A nosotros nos ha ensanchado el corazón. Gracias a Jimena somos mejores seres humanos. Al no tener cerebro, se expresa sólo con el alma, con el espíritu. Aún así, Jimena es la gran luchadora a favor de la vida. Mi mujer la ha llevado a varios congresos de diputados donde están tratando leyes en relación con la vida y se la pone en los brazos, les habla de cómo es y los deja marcados.

"Está cambiando la forma de pensar de mucha gente. Con los cuatro hijos que tuvimos Dios estaba preparando la familia para acoger a Jimena y que trabajara mucho. Y está trabajando mucho. Ahí tenemos un ser puro, tan privilegiado y especial que te da lo que necesitas, un regalo indescriptible de paz y felicidad. Con esa comunicación espiritual te acerca a Dios.

"Su tiene un año y lo primero que hace al llegar a casa de los abuelos es ir a verla: "Le da besos, se acuesta con ella... Y ¿qué le podrá dar una niña que ni se mueve ni habla? Te das cuenta de que esas almas se están comunicando espiritualmente. Y esa comunicación es la que nos cambia, más que la empírica, la racional, la pragmática", asegura Pepe.

 "Dios nos manda seres de luz como Jimena, los quiere para que cambien a los demás", dice convencido su padre. "¿Que viven poco? Pues Dios sabrá lo que es poco o mucho. Yo pensaba que cuando muriera iba a poder encontrarla en el cielo y charlar con ella, pero ahora pienso que soy yo el que va a estar allí esperándola –cuenta con gracia–. Y creo que no hemos visto aún la punta del iceberg de lo que esta mujer puede llegar a hacer".         

"Cuando Dios permite que nazca una persona, es porque tiene una misión".

Pepe y Celia llevan años organizando congresos internacionales sobre familia, pero aseguran que nunca han hecho tanto bien como Jimena, a pesar de sus limitaciones.

"Te garantizo que yo no he cambiado la forma de pensar de nadie y Jimena ya lo ha hecho. Una señora que quería abortar porque esperaba un niño Down leyó el caso de Jimena en el libro Seres de luz, de Gloria Conde, y al mes y medio –cuando vio que además de Down posiblemente vendría con otros problemas y que hasta se podría morir–, decidió que no sólo no abortaría, sino que si moría, adoptarían a otro niño con Síndrome de Down.

"¿Cómo podría yo conseguir que una persona experimentara ese cambio tan profundo? Yo no podría, pero ella lo está haciendo –asegura su padre–. Esos seres que Dios creó, que para los ojos de algunos, por ser niños malformados, no deben nacer, son los que podrían estar haciendo los cambios en el mundo y nos los estamos cargando. Así nos estamos suicidando".

Pepe y su familia han comprobado que, independientemente de las habilidades humanas que pueda tener, cada persona tiene un papel en este mundo: "Nosotros hemos visto con Jimena que cuando Dios permite que nazca una persona, que ha sido creada por Él, es porque tiene una misión específica que cumplir".

 

 

 



 



Los antros

 

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Noviembre / 2008

 

 

El Himno Nacional, originalmente decía: "….y retiemble en sus antros la tierra…", pero a su excelencia Antonio López de Santana  no le gustó la palabra 'antros' y Francisco González Bocanegra tuvo que cambiarlo por la palabra 'centros', lo cual resulta una aberración porque la tierra sólo tiene un centro.  Ahora la palabra 'antro' se ve socorrida para calificar a lo que antes les llamaban 'discotecas' –o simplemente 'disco'--  a los locales públicos donde sirven bebidas y se baila al son de música de discos.

Los jóvenes tienen derecho a la recreación, ni duda cabe. No sólo eso. Los jóvenes requieren de ámbitos de recreación que les permitan canalizar su energía, establecer vínculos de convivencia y divertirse.

La falta de espacios para ello es, sin duda, un problema para el desarrollo humano de la juventud, pues la ociosidad, se ha dicho hasta la saciedad, es la madre de todos los vicios. No así el ocio, entendido en su acepción de "obras de ingenio que uno forma en los ratos que le dejan libres sus principales ocupaciones", según la Academia de la Lengua.

Pero así como la carencia de espacios de recreación es un riesgo, también lo es la existencia de algunos –quizá no todos– antros en donde los jóvenes se encuentran en riesgo, pese a que el baile, la escucha de música y la convivencia en sí mismos no lo sean.

Aquí hay que precisar que las costumbres actuales han hecho que los jóvenes hayan cambiado sus hábitos.  No hace muchos años los jóvenes dedicaban gran parte del tiempo para practicando algún deporte al aire libre, como futbol, béisbol, atletismo, excursionismo, etc.  Pero ahora prefieren distraerse en lo ahora llaman "antros".

De allí que la vigilancia de padres y autoridades sea necesaria, e incluso sería conveniente invitar a los jóvenes a ser ellos mismos parte de dicha vigilancia, aunque quizá para otros las posibles denuncias derivadas de ellos se pudieran entender como falta de solidaridad con el grupo.

En los antros se corre el riesgo del alcoholismo. Cierto o no, corre por ahí la idea de que como el negocio de dichos lugares es la bebida alcohólica, se utilizan algunos medios para estimular el exceso en el consumo de alcohol, de lo que da cuenta la Secretaría de Salud respecto del consumo compulsivo ocasional de los mexicanos, particularmente los fines de semana.

La consecuencia, lo han señalado reiteradamente las autoridades policiales, es el elevado número de accidentes automovilísticos que son resultado de manejo imprudencial derivado del exceso de alcohol. Ésta es una de las mayores causas de mortalidad en el país.

De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Salud, el exceso en el consumo ocasional del alcohol es alarmante en México, particularmente entre los jóvenes. Pero de allí se puede adquirir la adicción al alcohol, por ese camino, hacia otras sustancias tóxicas.

El tráfico de drogas es el segundo riesgo presente en los "antros". Es muy conocido que en algunos de estos lugares operan, junto a los jóvenes que se divierten, narcomenudistas que aprovechan la euforia derivada del momento, el exceso de alcohol y las presiones de los compañeros, para estimular el consumo de drogas, al menos de manera experimental, y de allí lo que resulte después.

De allí que la actitud juvenil en los antros debiera ser defensiva y solidaria de unos con otros, para protegerse de este tipo de provocaciones, y no de complicidad para caer en vicios de los cuales resulta después muy difícil salir adelante.

Adicionalmente, y sólo como comentario, habrá que recordar que existen "leyendas urbanas" respecto de intoxicación de los jóvenes con éter en el hielo u otras sustancias que provocan desvanecimientos y pérdida del sentido. Rumores que corren de aquí a allá y nunca probados, pero que cubren con una sombra de duda el mundo de los "antros".

Un último riesgo para los jóvenes en los "antros" es el exceso de ruido. Los altos volúmenes que caracterizan la música de esos lugares, y que junto con los juegos de luces buscan "elevar" a los danzantes, tiene un efecto físico sobre el oído de los jóvenes que a la larga provocará sordera.

Los jóvenes menosprecian este riesgo, pero es real. Las autoridades no toman medidas al respecto y permiten que los decibeles se eleven a niveles verdaderamente alarmantes. Ruido que, por otra parte, no permite ni diálogo ni socialización real en dichos lugares.

De todos estos riesgos no se desprende que haya que "criminalizar" a la juventud. Lo que se debe es recibir el mensaje de sus deseos y afanes de diversión. En general ellos no piensan que no sea una diversión sana; quienes buscan lo contrario son excepción o una minoría, por ello sorprende la forma como la policía capitalina actuó en el caso de la disco "News Divine".

Fue un operativo más digno de algunas zonas de Tepito o la Delegación Iztapalapa, donde ni con gala de fuerza se atreve a incursionar la policía, y que constituyen "tierra de nadie". De allí la indignación social por lo ocurrido, no sólo por los errores que propiciaron la muerte de jóvenes que se querían divertir, sino por la forma en que se ejecutó.

Finalmente, habrá que lamentar que, una vez más, estamos ante la posibilidad de que "muerto el niño se tape el pozo". La señal es clara: la juventud requiere de un ocio constructivo, no sólo en la gran ciudad, sino en todos los poblados del país. La gran pregunta que debemos hacernos los adultos, padres y autoridades, es: ¿qué alternativas les ofrecemos?

 

 



 


Licencias de manejo

 

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Noviembre / 2008

 

Las secretarías de Salud (SSA) y de Comunicaciones y Transportes (SCT) informaron de un acuerdo por el cual se establecieron nuevas disposiciones para la expedición de licencias de conducir y así tener más seguridad y certeza para prevenir y evitar accidentes.}

Al encabezar los titulares de estas dependencias, Luis Téllez, de la SCT; José Angel Córdova Villalobos, de SSA y la titular de la SEP, Josefina Vázquez Mota, la presentación del libro de testimonios de personas que sufrieron accidentes o sus consecuencias, se informó que se harán exámenes médicos y psicológicos para otorgar una licencia.

Esta nueva disposición será a nivel nacional y se realizará de manera gradual, ya que se empezará por aquellas que corresponden al Transporte Público Federal, y posteriormente se extenderá a los estados y municipios.

Para ello, se contará con un periodo de cinco años y se hará mediante convenios que firmen los gobiernos locales con las dependencias federales.

El objetivo es realizar exámenes físicos y psicológicos a los conductores para asegurar el buen estado de salud, lo que será certificado no sólo por médicos de la SCT sino de todo el sector salud, incluso del sector privado.

Otra acción que se aplicará y se pretende extender a todo el territorio nacional es la instalación de operativos de alcoholímetros, así como la de detección de ingesta de alguna droga, en carreteras y caminos urbanos.

Luego de escuchar los dramáticos testimonios de las personas que quedaron con alguna discapacidad, sufrieron la pérdida de un ser querido, o quedaron huérfanos, los funcionarios destacaron que es objetivo del gobierno del presidente Felipe Calderón combatir los accidentes.

Se estima que al año 35 mil personas sufren un accidente de tránsito, y es la primera causa de muerte entre la población de cinco a 29 años, además de que por cada muerto hay más de 40 heridos con lesiones graves, y más de mil lesionados que requieren atención médica.

Los accidentes representan entre uno y dos por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) que equivale a 93 mil millones de pesos que se podrían utilizar en infraestructura, educación y salud, principalmente.

En su oportunidad, la titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) lanzó un enérgico llamado a los padres de familia para que pongan límites a sus hijos en pro de salvar sus vidas.

La funcionaria destacó que es necesario que las autoridades revisen el funcionamiento y que reduzcan los horarios de los centros de diversión, sobre todo nocturna.

Indicó que no es posible continuar con la permisibilidad de situaciones impunes y de corrupción, por lo que exhortó a la urgente necesidad de cumplir con lo que marca la ley.

Por su parte, Luis Téllez informó que para 2012 se espera que 95 por ciento de las carreteras estén arregladas, sobre todo los puntos críticos detectados por los peritos de esta dependencia, para evitar accidentes fatales.

El titular de la SSA resaltó la importancia de este esfuerzo conjunto interinstitucional para combatir este flagelo, que a todas luces es prevenible, e informó que en breve también se acordarán las acciones para evitar los accidentes en el hogar.

 



 



¿Hacia dónde va la humanidad?

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Noviembre / 2008

Desgraciadamente este fenómeno de rechazo, abandono, o auto devaluación de la propia cultura, viene dramáticamente vivido en América Latina, constatable en los millones de personas que cada año emigran a otro país más industrializado o las grandes ciudades de su propia nación, víctimas la mayor parte de las veces de un modelo absolutista Neoliberal que ha fincado al centro de la dignidad humana el signo monetario.

Ganancia y solo ganancia pueden condicionar la duración de la vida y la cultura de estos hermanos nuestros. Cuanto más distante sea la propia cultura del modelo global, tanta mayor resistencia tendrá que enfrentar la persona para engranar en el proceso económico de ganancia.

Por ganancia y por la presión se sobre vivencia física, se coacciona a vender el recinto de la voz de Dios en el hombre. Una conciencia cristiana que busca revertir este modelo corre el riesgo de permanecer en la marginación y el descrédito. Vender la identidad cultural es vender el ser mismo del hombre, su memoria, su arraigo, implican tanto su dignidad metafísica de persona como su indisoluble condición histórica.

La corrupción e impunidad son los guardaespaldas, las muestras de un modelo que une lucro e irracionalidad, un modelo de explotación y control muy semejante al que describía Hannah Arendt con respecto al uso de la propaganda y el terror de los sistemas totalitarios, con la diferencia que en ellos se pretendía aniquilar cualquier ideología que fuese disidente del gobierno totalitario, mientras que, en nuestras sociedades, el modelo dominante, tiene como destinatario de su persecución y cacería, las diferencias culturales.

Pareciera que hemos olvidado, que el liberalismo agnóstico y el comunismo ateo, son hijos del mismo principio de autonomía y soberanía económica que el materialismo devorador ha generado. Uno mediante la posesión idolátrica de la individualidad, otro mediante la adoración de la colectividad. Ambos han erigido el altar sacrificial del dinero, un paradigma en el que se inmola el hombre, donde el creador se ofrece por su criatura, realizando una parodia grotesca de la Historia de la Salvación.

La tensión entre inmanencia y trascendencia. Este reto acecha el desarrollo político económico con dos extremos igualmente perniciosos: El secularismo materialista y el fundamentalismo religioso, polos que en los últimos años se han visto confrontados a nivel político y armado.

Considero que es fatal confundir el movimiento inherente del ser humano de progreso integral, que requiere del desarrollo económico, con la mentalidad del modelo reinante neoliberal que subordina la persona al factor económico. En el primer caso, la economía permite el desarrollo de la dignidad humana "no se tiene para sobre vivir, sino para vivir". En el segundo caso se condiciona la dignidad humana a la economía, "se sobre vive para tener, no para vivir".

El desarrollo de una cultura sana y sólida exige que las condiciones materiales de vida no comprometan la libertad y la dignidad humana. Elementos que no pueden asegurarse en millones de personas que viven en esta latitud en extrema pobreza o miseria. O frente a más de 6 generaciones de ciudadanos que han nacido con una deuda externa que ni siquiera sus bisnietos podrán liquidar aún cuando en este momento se detuviera el monto total del débito. Así, mientras los pocos capitales consistentes son trasladados al extranjero, para asegurar únicamente un patrimonio individual, se corona un sistema piramidal de lesión al bien común, reforzando la arraigada cultura del lucro.

Pero, detrás de esta forma desproporcionada de ambición financiera, ¿Qué busca el hombre? ¿Qué efecto proporciona el dinero en cada uno de nosotros que le buscamos con tanto afán? ¿Cuál es la estabilidad que persigue? La palabra ganancia o lucro ¿No será un denominador cultural de la necesidad existencial de todo ser humano, de buscar una seguridad palpable? ¿La ganancia no estará indicando de laguna manera una acción desesperada de invertir el flagelo de la miseria vivida o temida, en un nuevo y real orden de cosas?

 



 

Espectro de la violencia

 

 

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel
Octubre / 2008

La violencia es justa donde la justicia falla,
y si es reiterada acaba por parecer un derecho,
pero todo lo que sea forzar la evolución es destruirla.

El verdadero pánico consiste en constatar qué clase de ciudadano estamos construyendo para el futuro próximo. ¿Qué clase de hombre estamos generando en México?, ¿qué valores son propios de nuestra juventud actual?

El principal miedo reside en caer en la cuenta de la clase de engendro que, desde el punto de vista humano, se genera en nuestros hijos, en esta época de historia materialista, hedonista, sádica, cargada de codicia y de poder, pues el mal, el crimen, el asesinato y el robo se gestan en el corazón de los hombres desde su infancia y juventud. Ahí se crea la seguridad o la inseguridad de las próximas generaciones.

A nuestros hijos y nietos los educa la pantalla electrónica, ya no los padres. Los consejos verbales, por buenos que sean, no pueden contrarrestar las tres o cuatro horas diarias en las cuales el niño contempla vivencias electrónicas; juegos en los que corta la cabeza al contrario cada dos minutos, hasta la telenovela idiota que desmonta todos los valores del amor auténtico y de matrimonio.

Ahí se puede aprender de todo, desde cómo matar sádicamente, hasta cómo violar impunemente; cómo realizar los robos más sofisticados, la mejor manera de disfrazarse o de usar armas. Lo que vemos ahora virtual o fingido en las pantallas, está ya vivo en las calles.

La prevención del delito y la capacitación policiaca carece de sentido si no empieza por el principio: el aprendizaje del bien y no del mal en los medio masivos de comunicación. Si cuidamos la contaminación ambiental del agua y del aire, debemos cuidar la contaminación de las ondas transmisoras que contaminan a niños, jóvenes y adultos.

La televisión debe bajar el nivel del sensacionalismo y el escándalo. Ahora parece que todo se vale y todo da igual, mientras no nos toque ser la víctima de la violencia o del fraude.

En las escuelas nuestros hijos reciben información mediocre de conocimientos memorizados pero no comprendidos, en ellas se exige cada vez menos porque el propio maestro, en muchos casos, no sabe.

En la escuela superior se imparten conocimientos técnicos sin formación del alma del profesionista. Ésta es la tragedia nacional y la deformación del mayor activo de la nación, los hombres y, sobre todo, los niños.

En México se confundió lamentablemente escuela laica con escuela sin Dios, sin valores y hasta sin cultura. Recuérdese que los laicos ilustrados de la Reforma, en su afán de secularización, hasta la universidad clausuraron en tres ocasiones, y fue Justo Sierra quien la reinstaló en definitiva en 1910.

Laico, correctamente entendido, es la separación de los ámbitos de lo civil y humano, de lo propiamente religioso o teológico, dándoles a cada uno su verdadero lugar y valor, sin romper la participación, sin que un campo logre eliminar al otro, más bien creando una sinergia de valores mutuos que enriquecen ambos campos, respetándose mutuamente, eliminando fanatismos.

Separación radical Estado e Iglesia no equivale a lucha, ni eliminación o desprecio del otro, sólo evita esa convivencia antigua que tanto daño causó a la sociedad y a ambas instituciones.

En nuestras escuelas no se canta, no se hace deporte, no se inculcan valores ni morales ni éticos, tampoco se enseñan idiomas (salvo en escuelas privilegiadas), ni algunos oficios a la par con matemáticas o gramática, pues la mayor parte de los estudiantes no podrán llegar a conseguir títulos profesionales y deberán poder ganarse la vida honestamente.

Se imparten sólo conocimientos mediocres sin generar en el estudiante amor al estudio ni a la investigación. Educar es fomentar valores morales, estéticos y ansia de verdad que hacen al hombre mejor porque son la base de toda cultura.

El miedo que produce la inseguridad generalizada en el entorno político por la destrucción de los valores de todas las clases sociales, puede dar al traste con nuestros sinceros intentos de llegar a ser una nación madura y demócrata con paz social.

No es posible acceder a la verdadera democracia, sin la aristocracia de líderes, en el sentido de los mejores, que guíen a hombres superiores como fruto de educación y formación.

 

 

 



 

¿Empresas inteligentes?

 

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Octubre / 2008

 

 

Según la caracterización de David Garvin, empresa inteligente es una organización que posee las habilidades para crear, adquirir y transferir conocimientos, así como la capacidad de modificar su conducta como efecto de sus nuevos conocimientos.

Por su parte, Alejandro Llano, del Instituto Empresa y Humanismo (España), y Carlos Ruiz, del IPADE (México), han profundizado sobre estas características, indicando que son las únicas que permitirán sobrevivir a las empresas.

La primera clave de la inteligencia en las empresas es: trabajar es aprender; dirigir es enseñar. La tarea de capacitación y desarrollo ha dejado de ser propia de un departamento marginal y aún optativo, y se ha erigido en su núcleo principal, lo cual constituye una revolución del conocimiento.

El actual manejo de las organizaciones ha alcanzado una complejidad que convierte en inútiles los conocimientos acumulados en una sola cabeza. Hoy, dirección es propagación, extensión, difusión de conocimientos, de manera que se diseminen y fecunden en todos los miembros de la empresa.

Así, la empresa se parecerá menos a un taller de producción que compra materiales y vende productos, y más a una comunidad de investigación y aprendizaje: las materias que se reciben, los productos que se crean y el contenido de las ventas son conocimientos.

Es verdad que éstos se dan materializados en algo concreto y palpable (desde una cuerda de plástico hasta un cable óptico), pero lo que en este producto se introduce de materia es un excipiente, una irrelevancia. Lo que se encuentra estampado allí es conocimiento original e inventivo, el conocimiento de un proceso introducido en la materia y necesario, asimismo, para seleccionar esa materia y ponerla en condiciones de que asimile una forma inmaterial, impalpable y, sin embargo, sustancial.

Otra calve configuradora de la empresa inteligente es su ineludible dimensión ética. Los servicios y productos materiales requieren muchas características para ser lo que son, los conocimientos demandan sólo una: ser verdaderos.

La empresa inteligente se ve precisada, contrapelo de la modalidad corriente en nuestras empresas, a erigir la verdad como su constitutivo más profundo, en el sentido de que el conocimiento refleje fielmente las realidades a las que concierne.

En la empresa inteligente se procura que no tenga lugar el error, y la enseñanza que en ella se imparte persigue eliminar en lo posible el peligro de equivocarse, pues un conocimiento erróneo no es auténtico conocimiento.

Pero también el conocimiento requiere ser verdadero en el sentido de que refleje lo que se piensa. La regla ética más característica de la empresa inteligente es la que prohíbe mentir.

El calificativo de inteligente no se refiere sólo al conocimiento que puede adquirirse en Internet, sino también a una condición moral de primera clase: para procurar la veracidad de mis hechos y mis palabras, debo incorporar la ética clásica entera en mi comportamiento. La verdad es incompatible –diciéndolo coloquialmente– con lo chueco, esto es, con lo inmoral.

La empresa inteligente no es aquella en la que unos enseñan y otros aprenden, pues los que enseñan son los que más deben aprender, en primera instancia, de aquellos a quienes enseñan, porque el aprendizaje en ella es sistemático, circular y cibernético.

Han de aprender además de otras empresas, esto es lo que constituye el llamado benchmarking, investigación de las prácticas más eficaces (Robert Camp), que no consiste en una primera investigación informativa, sino que requiere una actitud ética difícil de encontrar en nuestras empresas y empresarios: la modestia, es decir, reconocer los propios límites.

Para buscar las mejores prácticas en los diversos aspectos de los negocios se precisa, antes que nada, aceptar que los mejores no somos nosotros, que aún tenemos que superarnos aprendiendo de quienes son superiores.