domingo, 7 de septiembre de 2008

¿Podemos hablar con los muertos?

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

¡Oh muerte! ¿Por qué te han pintado
con tan negros colores, cuando eres tú
el único rayo de esperanza que nos
alumbra en la carrera de la vida.

Cada día aumentan los grupos que pretenden comunicarse con el más allá y hablar con los muertos. El espiritismo reviste nuevas caras, no porque de fondo haya variado mucho de lo que era en otras épocas, sino por haber adoptado formas nuevas y peligrosas:

1. Se practica a modo de juego, con ouijas, películas y documentales, así como manuales de brujería y espiritismo que pueden ser adquiridos fácilmente, incluso por niños y adolescentes, casi en cualquier tienda de juguetes, de artículos para regalo o centros de video-renta.

2. Los adelantos en la tecnología ponen al alcance medios para iniciarse en el "conocimiento" de fenómenos místicos y para reproducir de manera sencilla, condiciones que pueden parecer sobrenaturales, como son grabadoras, trucos, magias y el poderoso medio, al alcance de muchos, que son los programas de computadora e Internet.

Cuando nació el espiritismo moderno, a mediados del siglo XIX, se sentían los golpes en las paredes. Luego se pasó a los golpes en las mesas. A partir de los años cincuenta, empiezan las grabaciones de voces en cintas magnetofónicas. Ahora tenemos los ordenadores. A medida que cambia la tecnología, cambia el espiritismo. ¿No es justamente esto una demostración de que es una iniciativa del hombre?

Debemos distinguir entre los distintos tipos de causas de un fenómeno: cuando procede de Dios, pertenece al grupo de las causas sobrenaturales (todo aquello que de alguna manera trasciende o rebasa lo puramente natural); si procede del demonio o los ángeles, pertenece al grupo de lo preternatural (aquello que excede y trasciende las fuerzas de alguna naturaleza creada, pero no rebasa la fuerza de la naturaleza creada); y si procede de la imaginación o de alguno de los agentes que constituye el mundo físico exterior de la persona, pertenece entonces al grupo de lo natural (todo lo que le conviene a cualquier ser de acuerdo a su naturaleza). Así, lo que es preternatural para el hombre, es natural para ángeles y demonios. Médium y científicos principalmente utilizan, con cierta metodología, tres medios para este tipo de comunicaciones: el poltergeist, el espiritismo y las psicofonías.

Poltergeist o psicokinesis espontánea recurrente: Son los llamados "espíritus ruidosos", que se manifiestan con ruidos misteriosos, olores desagradables, muebles que se desplazan solos, fríos súbitos, voces inexplicables, objetos que aparecen y desaparecen y levitación incontrolada de personas y objetos.

Espiritismo: Se invoca a los espíritus por medio de sesiones, la ouija, el agua, objetos personales y fotografías del difunto, con el fin de establecer algún tipo de comunicación. Las manifestaciones son parecidas a las de la actividad poltergeist, incluyendo apariciones de espectros, voces, mensajes escritos, golpes y llamadas misteriosas.Psicofonías: Es la grabación de las supuestas voces de los muertos. Estas grabaciones se llevan a cabo en iglesias, casas antiguas y lugares donde ha ocurrido alguna muerte trágica.

Sobre estos temas, el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 2116, exponiendo la doctrina católica sobre el primer mandamiento, señala que: "Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone "desvelan" el porvenir (cf. Dt 18,10;Jr 29,8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a médium encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios."Por otro lado, normalmente quien quiere hablar con un difunto acaba por escucharse a sí mismo y lo que asombra de estos mensajes es a veces el hecho de que, por lo general, el difunto diga cosas que sólo conocíamos nosotros en lugar de descubrir por medio de él verdades nuevas. Aquí nos damos cuenta de que son experiencias removidas que afloran desde el subconsciente.

Se han postulado muchas teorías para explicar estos fenómenos y parece ser que, entre los que perciben estas manifestaciones, se encuentran personas con historia clínica previa de trauma y stress, neurosis, histeria, copropraxia (deleitarse en el uso del lenguaje obsceno e inapropiado), y ecolalia (repetición de palabras carente de sentido); los desajustes sexuales también son notorios, encontrando altos índices de personas homosexuales y niñas en el paso de la niñez a la adolescencia.


En la mayoría de los casos, las investigaciones llevan a resultados de tipo dudoso, ya que nada es totalmente comprobable, y los efectos que han podido ser medidos y registrados, como es el caso de las psicofonías, pueden deberse a causas naturales, ---donde la imaginación se centra en un intenso deseo y lo proyecta mediante la voluntad--- y preternaturales.

Para salir al paso de los abusos y aclarar dudas, los obispos de la región de Emilia-Romagna han publicado una nota pastoral con el título «La Iglesia y el más allá». El documento fue presentado a los medios de comunicación por el cardenal Giacomo Biffi, el coordinador de la edición, monseñor Adriano Caprioli, y el secretario de la Conferencia Episcopal Regional, monseñor Claudio Stagni.

"Es la primera vez que, en un documento de la Iglesia, se definen las formas de evocación de los difuntos como fenómenos relacionados con el subconsciente. Es un hecho importante. Sobre todo porque estas formas hoy están teniendo éxito entre los padres que han perdido a un hijo en circunstancias dramáticas. Poco a poco, se han formado una serie de grupos que usan la comunicación con el más allá como un atajo para responder al dolor". (Armando Pavese)

Los obispos no demonizan el progreso tecnológico pero ante estas circunstancias, bien vale la pena preguntarse si el demonio, como espíritu puro que es y teniendo gobierno sobre las cosas materiales, no tendrá intervención en ellas actuando indirectamente, por permisión de Dios, sobre la voluntad humana, impresionando la imaginación y los sentidos y encontrando terreno fértil en aquellas personas interesadas en los fenómenos paranormales.

Armando Pavese, experto del GRIS (Grupo de Investigación sobre Sectas) y miembro de la Sociedad Italiana de Psicología de la Religión, desde hace quince años se dedica al estudio del espiritismo y afirma que una persona "que participa en reuniones espiritistas o escucha voces registradas, se carga psicológicamente. Obtiene un beneficio incluso físico. Pero ¿luego? Pasa un poco de tiempo y todo se desvanece. Tiene necesidad de volver continuamente al médium. Se convierte en una psicodependencia, una forma de droga que debe ser alimentada continuamente.

La oración y el amor hacia los difuntos, en cambio, salen de nosotros mismos. No necesitan médium. Claro, no son la respuesta fácil, a golpe de tambor. Pero la fe en la Resurrección se basa en Cristo, no en ciertas pruebas".

También la fe cristiana habla de una comunicación entre vivos y muertos, aunque no se trata de una comunicación directa, sino por mediación de Jesucristo, puesto que: "La oración es cristiana en tanto en cuanto es comunión con Cristo y se extiende por la Iglesia que es su Cuerpo." (Catecismo de la Iglesia Católica, 2565) Por tanto, esta comunicación con los difuntos, por virtud de la comunión con los santos y de todo el cuerpo místico de Cristo, se puede vivir de modo auténtico "a través de la oración y la meditación ---responde Armando Pavese--- es el único camino para ir más allá de la psique y llegar a la esfera del espíritu. El recuerdo de las experiencias hermosas y dolorosas vividas hace emerger dentro de nosotros en la oración la comunión que sólo el amor puede crear".

MI CÓDIGO DE ÉTICA

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

La lealtad es la virtud más excelsa del ser humano y la traición la más vil de las deslealtades. La traición siempre me ha lastimado mucho -- venga de quien venga y vaya a quien vaya.

Dios quiso concederme que ya heredara los genes de mis amados e inolvidables padres, y con ellos sus preciadas virtudes: Nobleza – traducida en grandeza de alma – y Benevolentes – jamás rencorosos.

Siempre he tratado de ser así, y, en ese andar por la vida, muchas veces he jugado, a los ojos de la gente, el papel de tonto o dejado; mas no me pesa, porque mi conciencia así me lo ha dictado y está tranquila. Doy gracias a Dios que siempre me brinda la fortaleza para seguir adelante.
Mas, como humano que soy, he cometido muchos errores, los he reconocido así, me he arrenpentido y he tratado de enmendarlos; ruego al Señor que, con su infinita misericordis, me perdone, sometiendome a su juicio divino. Hágase en mi su santísima voluntad.
Yo vine al mundo para construir y no para destruir. Ruego a Dios que me de la gracia para terminar mi vida caminando por ese sendero.

Del pensamiento filosófico de Querien Vangal, extraigo lo siguiente:

“No quiera Dios que estas mis canas, nacidas al servicio de mi patria y de mi familia, las manche yo con algunos deservicios suyos y afrenta mía por todo el oro del mundo


Enrique Galván-Duque Tamborrel
Febrero de 2003

Meditaciones sobre la vida y la muerte

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

¿Qué es nuestra vida más que un breve día,
do apenas sale el sol cuando se pierde
en las tinieblas de la noche fría?

Sin caer en pesimismos, hace unos días hice un ejercicio mental. Me imaginé que en ese momento fallecía y que esa misma noche se celebraba mi velorio; por supuesto, pensé en el traje o vestido con el que a los asistentes se les ocurrió ataviarse para estar lo mejor presentables para celebrar tan importante despedida, mi adiós de este mundo.
Seguí imaginando que podía testificar esa experiencia; visualicé cómo era el lugar, quienes llegaban, cómo se saludaron, qué comentarios hicieron y quienes creían que sinceramente estaban sufriendo con mi partida. Al día siguiente se organizó la caravana fúnebre y fui enterrado en una tarde lluviosa; mis seres queridos arrojaron un puñado de tierra sobre el féretro. ¿Se pueden imaginar sus rostros? Finalmente todos se fueron y reinó una profunda soledad.
Ahora voy a continuar con mi fantasía y ubico la escena cinco años después en una reunión familiar, qué dicen de mí, qué recuerdos he dejado; seguramente habrá alguien a quien todavía se le empañen los ojos de lágrimas al recordarme.
Después me traslado 30 años más tarde, ¿habrá aún quien se acuerde de mí?, ¿existirá por ahí alguna amarillenta fotografía mía?; a los más pequeños se les hable de mí con frases que alguna vez escuché como: “tuviste un tío que se llamaba…”, “fulano fue tu primo y era….”, “lo heredaste de tu abuelo fulano que murió hace ya 30 años.
Para concluir el ejercicio, avanzo más en el tiempo y me imagino que han pasado 100 años, ¿acaso habrá quien se acuerde de mí?, ¿a quien interesará qué auto usaba?, ¿cómo era mi guardarropa?, ¿qué errores cometí?
Al terminar el ejercicio, dejé transcurrir unos minutos, en silencia absoluto medité para lograr asimilar la experiencia. Por fin, con la mente tranquila me dije: ¡Sé que me voy a morir!, de ese paso nadie se escapa. Todo lo que nace muere, la muerte es consecuencia de la vida. Lo que debo aprender en este ejercicio es contestarme ¿qué permanecerá de mí? Nada surge de la nada, así como algo que existe tampoco se puede convertir en nada. La energía no se pierde sólo se transforma.
· ¿Qué es lo que permanece de la vida humana?
· ¿Qué es lo que realmente heredamos al mundo?
· ¿Por qué hay seres que significaron tanto para la humanidad y hay otros que pareciera que nunca existieron?
· ¿Qué puedo hacer ahora para lograr permanecer por siempre en la memoria universal?

Lo que trasciende es el pensamiento, la aportación que cada uno de nosotros hace a la evolución. Hay quienes con su forma banal de vivir no aportaron, ni aportarán, nada al espíritu humano. Cuando una persona evoluciona hace evolucionar a todos los que la rodean. Todo ser humano está llamado, por vocación natural, a ser mejor, con lo que se produce una cadena genética de generaciones superiores.
Así el hombre que existió hace 300 años es infinitamente inferior al actual. Cuando una persona se supera impacta todo su entorno, produciendo un movimiento de mejora a su alrededor, y aun cuando tal vez nadie lo recuerde después de 100 años de haber desaparecido, su influencia seguirá vigente porque sumó. Su espíritu vive, pues ha cruzado con su propia evolución a generaciones futuras.
El crecimiento es nuestro compromiso histórico. Hay quienes en lugar de progresar involucionan, mueren retrocediendo. Y quienes se estancan en ka vida no aportan nada a la humanidad. Los animales viven por instinto, su capacidad de aprendizaje está limitada, se da por las circunstancias a las cuales deben adaptarse, o perecen. En cambio, el ser humano es el único que tiene el privilegio de decidir ser mejor cada día. Aprovechemos la oportunidad de superarnos, para que seamos parte de la historia de la creación.

Gestión de talento

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

El genio triunfa siempre, el genio
que se deja vencer no es nunca genio.

En este siglo se escrito y hablado hasta la saciedad del rol del profesional en conducción de la energía e inteligencia humana, en el sentido de que debe ser socio estratégico de la dirección del negocio y creador del valor, detectando oportunidades de generación de riqueza para la empresa.
No obstante, creo que su rol debe ir mucho más lejos, ya que atendiendo lo anterior se soluciona el corto plazo y el día a día en los aspectos específicamente económicos, faltando el sustento de todo organismo vivo (y la empresa aquí puede considerarse un organismo vivo), que es el papel de rector, responsable de la creación y continuo desarrollo de una cultura de trabajo centrada en valores trascendentes y en principios inmutables, no solamente en convencionalismos y conveniencias coyunturales materialistas.
Atendiendo a ese principio de que la empresa es un ente vivo, podríamos hacer una analogía imaginaría compuesta de cuerpo, alma y mente, en donde los aspectos cuantitativos, pragmáticos y estructurales (Organización, planeación, compensaciones, políticas, procedimientos, métodos de trabajo, productividad, sistemas y administración de contratos) representarían al cuerpo; los aspectos cualitativos, trascendentes y culturales (Desarrollo organizacional y humano, calidad, seguridad, cultura, recreación, comunicación, selección y administración de personal) se referirían al alma; y los aspectos estratégicos y de conocimiento (Información, procesos, capital intelectual, etc.), serían la mente.
Ahora bien, se requiere la atención en los tres campos y no solamente en el material (cuerpo), como parece ser la tendencia en la actualidad, debido a las recurrentes crisis en que han caído los negocios y que los han forzado a revisar sus estructuras buscando ahorros a corto plazo a través de recortes. En contrapunto, cabe destacar que no se trata tampoco de propiciar estructuras obesas e improductivas, ni diseñar para cada actividad un puesto específico.
Existe una empresa, por cierto mexicana, que fundamenta su estrategia de negocio, su estructura, sus políticas y prácticas en valores compartidos con sus empleados, proveedores, clientes y comunidad, que lógicamente es un ejemplo de éxito. Es altamente rentable, tiene muy bajos índices de rotación y de ausentismo, tiene alta productividad y un ambiente de trabajo que propicia y facilita excelentes niveles de calidad con mínimo reproceso, merma y desperdicio.
Dicha empresa ha sabido balancear todos esos aspectos que componen un organismo vivo, generando y repartiendo riqueza para trascender.
Es obvio que para mantener y desarrollar una cultura de trabajo cimentada en valores se requiere un elemento rector que mantenga vigentes dichos valores y alinee la organización a los mismos; se necesita una dirección de recursos humanos que tenga visión de negocios, pensamiento estratégico para poder ejercer efectivamente un rol de socio y no solamente de experto en asuntos laborales sino que actúe como un agente, gestor y catalizador de cambio, que ya representa una constante en el mundo.
En esta misma línea, se diría que la dirección de recursos humanos debe ser la conciencia de la organización, el equilibrio entre lo temporal y lo trascendente, el proceso que haga que se mantengan los principios que permitan preservar el patrimonio de los accionistas y por ende de la sociedad.
Es triste ver como empresas (emporios) ejemplares están siendo fusionadas o absorbidas por consorcios extranjeros y otras incluso están desapareciendo por no haber leído los signos de los tiempos o haberlos interpretados mal, siguiendo modas y modos equivocados, desarrollando mucho músculo y poco cerebro o mucho de ambos y poco espíritu. Por eso es condición esencial el principio de mente sana en cuerpo sano, pero con espíritu fuerte, limpio y claro.
En conclusión, desde mi punto de vista, la persona responsable del capital humano en cualquier organización, debe ser humanista y no técnico, debe entender al ser humano como ente bio-psicosocial, con inteligencia y voluntad, y a la empresa como generadora de valores y satisfactores, logrando armonizar los objetivos de ambos a fin de generar un beneficio óptimo para la sociedad en su conjunto.

Filosofía de y para la muerte

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Cuando sea llegada mi hora, moriré;
pero moriré como debe morir un hombre
que no hace más que devolver lo que se le confió.
Epicteto
.


Dicen los extranjeros que los mexicanos adoramos a la muerte, y sí, hay mucho de eso, así que, como común denominador, creo que le perdemos el miedo. No sé por qué pero creo que así es. A mí me pasó, desde que yo recuerdo, aprendí, y así lo he digerido, que la muerte es tan natural como el nacer, es parte de la vida misma, es consecuencia de ella, si no hubiera vida no habría muerte

Yo espero la muerte desde chico, más no me angustia, sé que llegará algún día, cuando el Señor lo disponga; por eso siempre he encomendado mi espíritu a Él.

Un día, idéntico a todos, entraré en agonía;
mi corazón admite que llegará ese día.

La muerte, la mía, es mi amiga, sé que vendrá mas no me apura; sé que está bien y que algún día vendrá a invitarme para salir juntos.

La mía casi a punto de empezarse en la arena
ya por tu causa, amor, corre a sus ámbitos.

Pero mientras llega la doña – mi muerte – el tiempo pasa, vive uno tratando de hacer el bien o, cuando menos, controlándose para no hacer mal a nadie. La existencia es maravillosa, existir es un obsequio Divino.

Sé que lo soy, aunque no muy firme;
pero pienso que bien pude morirme
al nacer, no nacer, o no ser hombre.
Quiero que me expliquen el motivo
por el cual yo soy yo, por el que vivo
entre ustedes, y aquí, con este nombre.

La existencia se apareja con la lucha, con el trabajo creativo que produce satisfactores para nosotros y para los que nos rodean. De la lucha con amor se colma el espíritu y se cobija a la familia.

Dame tiempo Señor, pues aunque tardo
he de rendir ante tus pies el fardo
que destinaste a mis endebles hombros.
Sólo que los encuentres incapaces,
aniquílame ya, mas no rechaces
este pequeño cúmulo de escombros.

Crucé por la vida: crecí, estudié, aprendí, conocí, amé, fecundé, trabajé, formé, creé, sufrí, gocé. Todo me fue dado por gracia Divina; ahora espero apacible, inmerso en mi lectura y amando a mi prójimo, a la Doña, magnífica señora que me acompañará en el camino a Dios mi Señor.

En manos de Dios puse mi vida
desde mis años mozos más lozanos,
y abandonado y dócil en sus manos
hoy aguardo la muerte: Bienvenida.
Como, cuando y de qué, Dios lo decida.
Buen provecho, carísimos gusanos.
Salud, señores tirios y troyanos,
el amor ha ganado la partida.

Quedó en mi un vacío inconmensurable, cuando mi esposa Angélica, mi Prieta amada, partió. A partir de entonces mi espíritu deambuló, deseaba la visita de la Doña, mas no me atreví a invitarla porque la fe en Dios, que nunca me abandonó, me hacía confiar que sólo Él podía invitarla, y hacerla venir sólo cuando El lo dispusiera. Así el Señor me brindó la fuerza para que mi corazón, mi mente y todo mi ser giraran y se apoyaran en la imagen y presencia de mis adorados hijos. El amor a Dios y a mis hijos me han dado la paciencia y tranquilidad necesarias para esperar la visita de la Doña.

Ay amor, sólo tú – si no tú, nadie –
puede querer, puede lograr que tenga
un despertar la muerte, como el sueño.

Pero antes de partir, el día en que finalmente llegue la Doña, me tomaré una copa de tequila con ella y brindaré a su salud.

He de darle a la muerte mi cuerpo, limpio, entero.
-- Es la última amada que dormirá conmigo –

Doña, Señora Muerte, me acompañarás al Señor, volveré al redil.

Y es bien sabido que la vuelta a casa,
tras la molestia natural, implícita,
resulta siempre lo mejor del viaje.


Si al camposanto van algún día:

No se detengan en mi tumba a llorar,
No estoy allí. No duermo.
Soy mil vientos que soplan.
Soy los destellos brillantes en la nieve.
Soy la luz del sol en el grano maduro.
Soy la gentil lluvia de otoño.
Cuando despierte en el silencio de la mañana
seré el rápido y ascendente susurro
de silenciosas aves en vuelo circundante.
Soy las tenues estrellas que brillan por la noche.
No se detengan en mi tumba a llorar.
No estoy ahí. No he muerto.


Entre los Usos y las Costumbres

En México, los días 1 y 2 de noviembre hacemos multitud de celebraciones recordando a nuestros muertos pequeños y adultos. Colocamos altares, mesas con alimentos y bebidas preferidos, escuchamos la música que les deleitaba, todo porque conservamos la creencia de que en esos días regresan al hogar a compartir con nosotros la emoción de un reencuentro anunciado. Penemos velas para que ellos sigan la luz y lleguen con bien. También adornos hechos de dulce o mazapán, pero especialmente calaveritas de dulce que llevan inscritos sus nombres y los nuestros. Recordemos que los cráneos eran considerados recintos del espíritu, por ello se colocaban en los templos, tal como podemos observar en el Templo Mayor de la ciudad de México.
Nuestros queridos muertos nos recuerdan la naturaleza transitoria de la vida terrena y la vanidad de los deseos humanos. Algunas familias acostumbran visitar panteones llevando comida y velas, para recordar a los difuntos el camino de regreso y evitar que permanezcan fuera de sus tumbas; la costumbre está más arraigada en los poblados pequeños que en las grandes ciudades. Son ritos para traer, de manera simbólica, a los seres amados que han partido. Se trata a la muerte de manera divertida y se le obliga a bailar en esqueletos-marionetas, permitiendo que dejemos atrás los miedos, pues la alegría interna mantiene escondida su macabra apariencia externa. La transformamos, haciéndola ver como ha sido y será: un punto temporal.
Nuestra celebración no implica pasión por la muerte, sino reconocimiento t amor a quienes nos precedieron y acompañaron, nuestros familiares. En países como Japón, la fiesta budista de O-bon festeja a los espíritus de los muertos que retornan al hogar. Las personas que participan meditando, emplean abalorios con forma de cráneo evocando a cada persona familiar, amiga y conocida que ha fallecido. Ya en la Europa medieval se realizaba la Danza de la Muerte, incitando a respetarla como la gran igualadora que es.
Sea que creamos en el cielo anhelado, en la reencarnación o en la nada, tenemos temores manifiestos o velados ante la muerte pues todos moriremos algún día. Esta frase genera emociones encontradas que suscitan malestar. Algunas personas prefieren no pensar en ello; otra viven angustiadas día a día, reflexionando en sus actos cotidianos, intentando asegurarse un lugarcito en el cielo. La actitud depende básicamente de las creencias religiosas. Aun quienes creen en la reencarnación, manifiestan temor ante lo desconocido.
La muerte nos asusta pues significa un cierre, un camino hacia no sabemos dónde. Tenemos el dolor, el abandono, la soledad, la mutilación, la perdida del yo.Sin embargo, como muestra de lo que somos y de quien nacemos todos los seres humanos, las mujeres han aprendido a vivir con ella, pues constantemente cambian; sangran cada mes, pierden vida; se modifican durante los embarazos y nacimientos, perdiendo sus referencias corporales. Se convierten en recipientes de vida; cuando amamantan son las nutridoras por excelencia y viven perennemente atadas a la angustia que significa la supervivencia de sus hijos, que finalmente somos todos.
Ignace Lepp*, psicoterapeuta francés, diferencia entre las personas que viven angustia paralizante ante la muerte y las otras que viven un temor natural ante lo desconocido. También habla de quienes temen la muerte de sus seres queridos, no la propia, y de cómo la muerte de los otros nos remite a la nuestra.

Y tú, ¿cómo vives la muerte? ¿Qué es para ti la muerte?

jueves, 4 de septiembre de 2008

El sur-sureste, tesoro inexplotado de México

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Situaciones de hecho acercan a grupos que dirigen la política en los nueve estados del sur-sureste. Pareciera que ya maduramos la barbarie que nos agrupó en torno a un falso Plan con Centroamérica, que nunca se concretó. Ahora sólo quedan siglas y el pretexto para hacerle el juego al imperio en eso de poner un dique a los pobres que emigran desde esta región a su territorio. En los hechos, fue sustituido por el “muro de la ignominia” que no detiene a nadie y sí llena de basura gringa la frontera. Ojalá la lección esté aprendida.

Como sea, el sur-sureste posee casi tres cuartos del agua del país, mucho del uranio detectado y la mayoría de los hidrocarburos.
Sólo que por siempre es saqueado de sus recursos naturales, los que registran su valor en arcas de estados ricos, del centro y norte del territorio nacional. En contrapartida, en esta región se concentran pueblos indios, los más pobres de la nación mexicana, la misma que este año tendrá el menor crecimiento de Latinoamérica. Al menos en discurso, esto fue reconocido la semana que pasó, por el Presidente Calderón, durante la Cumbre de la CONAGO en su porción sur-sureste -nada que ver con una escisión, como se pretendió señalar- misma que se realizó en Villahermosa.
Sendas posiciones de gobernadores que plantearon sus demandas de apoyo financiero para llevar a cabo muchas tareas locales de sus respectivos estados, dieron pie a un principio de planeación regional que llama la atención. El ejecutivo federal se hizo eco de las propuestas, expresando compromiso -dijo el gobernador de Tabasco- de “crear un Programa Integral de Desarrollo del Sur-Sureste que considerará obras de infraestructura, carretera, portuaria, hidráulica, ferroviaria, de salud y medio ambiente”, poniendo en marcha, al menos los 93 proyectos consensuados entre los nueve gobiernos estatales, con asignaciones presupuestales anuales hasta por 50,000 millones de dólares. Así se estaría detonando un esfuerzo real por el empleo, que no sólo retenga a gente del campo, sino a muchos de los miles de profesionistas y posgraduados que van a servir al crecimiento del imperio.
Sólo una política de Estado crearía las condiciones para que no sea “veleidad de un día”. Se pide un Fideicomiso que garantice disponibilidad multi-anual de recursos. Muy importante -aunque no se dijo- es que el crecimiento de la región sureña se desvincule del norte y centro del territorio nacional. Aquí, en el sur, están los recursos; allá, los consumidores naturales. Pero ya no de bienes primarios.
Tenemos los hidrocarburos e importamos volúmenes crecientes de gasolinas y otros productos de petróleo, cuando podemos producirlos acá. Las tierras fértiles están abandonadas y estamos comprando hortalizas, cuando podemos no sólo producirlas en los amplios territorios del sur-sureste, sino procesarlas y entregarlas al consumo de bienes de la agroindustria. Tenemos agua y uranio que bien pueden ser utilizados en producir energía para consumo local, pero también para cubrir la escasez en diversos rumbos de la nación.
Para que las cosas se den en tiempo y forma, serán necesarias algunas consideraciones. Primero, cerrar filas, pueblos y gobiernos de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Guerrero, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán. Que las diferencias de criterio político no sean pretexto para romper una imagen de unidad al interior de los respectivos estados y, sobre todo, para mantenerse sólidos ante intereses que buscarán utilizar “el canto de las sirenas” para atraer a gobernantes y partidos cuando se sienta que no se puede cumplir con las promesas hechas.
Sabemos que buena parte de los recursos tendrán origen multinacional. Allá rigen directrices de quienes aportan más, en general, interesados en apoyar proyectos que atiendan problemas de sus países y transnacionales. Ardua lucha espera para negociar con éxito a esos niveles. Bueno fuera que representantes experimentados del Consejo Técnico de Infraestructura del Sur-Sureste, acompañaran las negociaciones de las autoridades federales. No vaya a pasar lo ocurrido en el llamado Plan México, que -según trascendió-, será de menor cuantía por conflictos y fallas de los negociadores nacionales.
Buscar el compromiso federal por 50 mil millones de dólares no es demasiado. El gobierno federal gastó, del 2000 al 2006, 75 mil millones de dólares más, y apenas invirtió 1,000 millones. Lograrlo implica compromiso regional, avanzar a un pacto que articule representación y cooperación de fuerzas políticas con actores sociales, en busca de un despertar al crecimiento. Lograrlo es requerimiento crucial de la hora, la lucha electoral es otra y a otro nivel. Ojalá todas las fuerzas tengan dispuesto este avance de democracia participativa.

Hasta aquí me he enfocado exclusivamente a los enfoques del gobierno, pero la participación e iniciativa ciudadana tiene de hecho la misma responsabilidad. Debemos luchar para cambiar tanto la práctica paternalista del gobierno, como la pasiva de las comunidades. En efecto, los apoyos son necesarios pero hay que saberlos aprovechar, y en esto último le corresponde exclusivamente al pueblo. No puede ser que el pueblo se pase el tiempo pidiendo más y más sin preocuparse en retribuirlo con trabajo productivo.

Alarmante muerte de menores

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Al menos 58 menores durante el primer semestre de este año en incidentes relacionados con la ola de violencia que vive México por los enfrentamientos de las fuerzas del orden contra el crimen organizado y entre los clanes mafiosos.
Según reporta la prensa de la ciudad de México, de ese alarmante número, sólo en el mes de junio murieron 10 menores.
Considerando que todos los casos son de igual importancia, un caso que despertó gran atención por la forma que se dio fue el de Antonio Ávila, de 13 años, que en el mes de junio fue alcanzado por una granada de fragmentación lanzada por unos supuestos sicarios contra una comisaría en el estado de Zacatecas, en el centro-norte del país.
Según un comunicado del Gobierno estatal, Ávila intentó esconderse durante un tiroteo pero no pudo evitar la onda expansiva de la granada.
El 9 de junio pasado, una niña de 12 años murió por el fuego cruzado de un choque armado entre dos grupos rivales en Cuidad Juárez, localidad fronteriza con El Paso (EE.UU.) y considerada una de las más violentas del país.
Se presume que la menor fue usada como "escudo humano", pues antes de su muerte había sido secuestrada en un parque y metida en el vehículo de uno de los bandos enfrentados.
Un día después falleció un joven de 17 años por causas similares junto a otras tres personas en el centro de Xochiltepec, en el estado central de Morelos, vecino de la capital mexicana.
El día 13 de junio en San Francisco de Romo, en el estado de Aguascalientes (centro-norte), la violencia se cebó con una niña de 10 años, cuyo cuerpo fue encontrado con un tiro de gracia, una forma de matar característica de los asesinos a sueldo de los carteles de droga.
Dos días más tarde, un comando armado acabó con la vida de tres personas, entre ellas un adolescente de 16 años, en Parral, localidad del estado norteño de Chihuahua, fronterizo con Estados Unidos.
Otro diario de la prensa de la ciudad de México recordó otros sucesos similares ocurridos en Chihuahua el 7 de febrero y el 21 de abril, con un saldo de cuatro menores asesinados.
En enero pasado, las imágenes de unos niños evacuados de un colegio a raíz de un enfrentamiento a tiros entre policías y delincuentes en un barrio de Tijuana, limítrofe con San Diego (EE.UU.), dieron la vuelta al mundo, días después de que dos menores fallecieran en sendos atentados contra sus familias.
El día 1 de agosto apareció el cadáver del joven Fernando Martí, quien fue secuestrado dos meses antes y por el que se había pagado rescate
Según reportes oficiales, en durante el primer semestre de 2008, han sido asesinadas en México 1,780 personas.
Haciendo a un lado las cifras, es verdaderamente espeluznante lo que estamos padeciendo. Algo se tiene que hacer, pero ¿qué...? Después de un foro en el que tuve oportunidad de participar, y en el que tuve así mismo la oportunidad de escuchar variados criterios racionalmente expresados, llegué a la misma conclusión que he sustentado desde hace tiempo, simplemente aplicar el vetusto y sabio refrán popular: “la unión hace la fuerza”.
La sociedad toda debe participar, pero no se trata de que agarren un fusil y se lancen a la calle a cazar delincuentes. Como el mal no se va acabar de un día para otro, sino que va a ser en un plazo, tan largo o corto como le echemos ganas. Primero que nada, cada quien debe reflexionar, con toda honestidad, y hacer un examen de conciencia para ver si hemos sabido respetar la leyes y si hemos caído en la tentación de dar una mordida o cohechar a un servidor público. Después, si nos sentimos capaces de denunciar, sin miedo, cualquier cosa que huela mal y si hemos sido lo suficiente capaces de cumplir con la obligación moral de educar en los valores morales y cívicos a nuestros hijos.
Hay un buen porcentaje de familias que desgraciadamente tienen en su seno a delincuentes, del tipo que sea, desde vulgares ladrones hasta asesinos de gran calaña; pasando por quienes hacen daño a la sociedad cobijados por profesiones dignas, como son los maestros holgazanes que dan muy mal ejemplo a quienes deberían educar: por ahí empieza todo. Esas familias que lamentablemente cobijan a delincuentes deberían empezar por quitarse ese amor mal entendido, ya que se convierten en cómplices de los delincuentes a quienes supuestamente aman mucho, pero que no saben el gran daño que se hacen a sí mismas y a la sociedad. Nadie puede caminar por el mudo tranquilamente y ser causante de tanto mal, como son el secuestro, violación y asesinato de cualquier se humano.