domingo, 7 de septiembre de 2008

MI CÓDIGO DE ÉTICA

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

La lealtad es la virtud más excelsa del ser humano y la traición la más vil de las deslealtades. La traición siempre me ha lastimado mucho -- venga de quien venga y vaya a quien vaya.

Dios quiso concederme que ya heredara los genes de mis amados e inolvidables padres, y con ellos sus preciadas virtudes: Nobleza – traducida en grandeza de alma – y Benevolentes – jamás rencorosos.

Siempre he tratado de ser así, y, en ese andar por la vida, muchas veces he jugado, a los ojos de la gente, el papel de tonto o dejado; mas no me pesa, porque mi conciencia así me lo ha dictado y está tranquila. Doy gracias a Dios que siempre me brinda la fortaleza para seguir adelante.
Mas, como humano que soy, he cometido muchos errores, los he reconocido así, me he arrenpentido y he tratado de enmendarlos; ruego al Señor que, con su infinita misericordis, me perdone, sometiendome a su juicio divino. Hágase en mi su santísima voluntad.
Yo vine al mundo para construir y no para destruir. Ruego a Dios que me de la gracia para terminar mi vida caminando por ese sendero.

Del pensamiento filosófico de Querien Vangal, extraigo lo siguiente:

“No quiera Dios que estas mis canas, nacidas al servicio de mi patria y de mi familia, las manche yo con algunos deservicios suyos y afrenta mía por todo el oro del mundo”


Enrique Galván-Duque Tamborrel
Febrero de 2003

Meditaciones sobre la vida y la muerte

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

¿Qué es nuestra vida más que un breve día,
do apenas sale el sol cuando se pierde
en las tinieblas de la noche fría?

Sin caer en pesimismos, hace unos días hice un ejercicio mental. Me imaginé que en ese momento fallecía y que esa misma noche se celebraba mi velorio; por supuesto, pensé en el traje o vestido con el que a los asistentes se les ocurrió ataviarse para estar lo mejor presentables para celebrar tan importante despedida, mi adiós de este mundo.
Seguí imaginando que podía testificar esa experiencia; visualicé cómo era el lugar, quienes llegaban, cómo se saludaron, qué comentarios hicieron y quienes creían que sinceramente estaban sufriendo con mi partida. Al día siguiente se organizó la caravana fúnebre y fui enterrado en una tarde lluviosa; mis seres queridos arrojaron un puñado de tierra sobre el féretro. ¿Se pueden imaginar sus rostros? Finalmente todos se fueron y reinó una profunda soledad.
Ahora voy a continuar con mi fantasía y ubico la escena cinco años después en una reunión familiar, qué dicen de mí, qué recuerdos he dejado; seguramente habrá alguien a quien todavía se le empañen los ojos de lágrimas al recordarme.
Después me traslado 30 años más tarde, ¿habrá aún quien se acuerde de mí?, ¿existirá por ahí alguna amarillenta fotografía mía?; a los más pequeños se les hable de mí con frases que alguna vez escuché como: “tuviste un tío que se llamaba…”, “fulano fue tu primo y era….”, “lo heredaste de tu abuelo fulano que murió hace ya 30 años.
Para concluir el ejercicio, avanzo más en el tiempo y me imagino que han pasado 100 años, ¿acaso habrá quien se acuerde de mí?, ¿a quien interesará qué auto usaba?, ¿cómo era mi guardarropa?, ¿qué errores cometí?
Al terminar el ejercicio, dejé transcurrir unos minutos, en silencia absoluto medité para lograr asimilar la experiencia. Por fin, con la mente tranquila me dije: ¡Sé que me voy a morir!, de ese paso nadie se escapa. Todo lo que nace muere, la muerte es consecuencia de la vida. Lo que debo aprender en este ejercicio es contestarme ¿qué permanecerá de mí? Nada surge de la nada, así como algo que existe tampoco se puede convertir en nada. La energía no se pierde sólo se transforma.
· ¿Qué es lo que permanece de la vida humana?
· ¿Qué es lo que realmente heredamos al mundo?
· ¿Por qué hay seres que significaron tanto para la humanidad y hay otros que pareciera que nunca existieron?
· ¿Qué puedo hacer ahora para lograr permanecer por siempre en la memoria universal?

Lo que trasciende es el pensamiento, la aportación que cada uno de nosotros hace a la evolución. Hay quienes con su forma banal de vivir no aportaron, ni aportarán, nada al espíritu humano. Cuando una persona evoluciona hace evolucionar a todos los que la rodean. Todo ser humano está llamado, por vocación natural, a ser mejor, con lo que se produce una cadena genética de generaciones superiores.
Así el hombre que existió hace 300 años es infinitamente inferior al actual. Cuando una persona se supera impacta todo su entorno, produciendo un movimiento de mejora a su alrededor, y aun cuando tal vez nadie lo recuerde después de 100 años de haber desaparecido, su influencia seguirá vigente porque sumó. Su espíritu vive, pues ha cruzado con su propia evolución a generaciones futuras.
El crecimiento es nuestro compromiso histórico. Hay quienes en lugar de progresar involucionan, mueren retrocediendo. Y quienes se estancan en ka vida no aportan nada a la humanidad. Los animales viven por instinto, su capacidad de aprendizaje está limitada, se da por las circunstancias a las cuales deben adaptarse, o perecen. En cambio, el ser humano es el único que tiene el privilegio de decidir ser mejor cada día. Aprovechemos la oportunidad de superarnos, para que seamos parte de la historia de la creación.

Gestión de talento

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

El genio triunfa siempre, el genio
que se deja vencer no es nunca genio.

En este siglo se escrito y hablado hasta la saciedad del rol del profesional en conducción de la energía e inteligencia humana, en el sentido de que debe ser socio estratégico de la dirección del negocio y creador del valor, detectando oportunidades de generación de riqueza para la empresa.
No obstante, creo que su rol debe ir mucho más lejos, ya que atendiendo lo anterior se soluciona el corto plazo y el día a día en los aspectos específicamente económicos, faltando el sustento de todo organismo vivo (y la empresa aquí puede considerarse un organismo vivo), que es el papel de rector, responsable de la creación y continuo desarrollo de una cultura de trabajo centrada en valores trascendentes y en principios inmutables, no solamente en convencionalismos y conveniencias coyunturales materialistas.
Atendiendo a ese principio de que la empresa es un ente vivo, podríamos hacer una analogía imaginaría compuesta de cuerpo, alma y mente, en donde los aspectos cuantitativos, pragmáticos y estructurales (Organización, planeación, compensaciones, políticas, procedimientos, métodos de trabajo, productividad, sistemas y administración de contratos) representarían al cuerpo; los aspectos cualitativos, trascendentes y culturales (Desarrollo organizacional y humano, calidad, seguridad, cultura, recreación, comunicación, selección y administración de personal) se referirían al alma; y los aspectos estratégicos y de conocimiento (Información, procesos, capital intelectual, etc.), serían la mente.
Ahora bien, se requiere la atención en los tres campos y no solamente en el material (cuerpo), como parece ser la tendencia en la actualidad, debido a las recurrentes crisis en que han caído los negocios y que los han forzado a revisar sus estructuras buscando ahorros a corto plazo a través de recortes. En contrapunto, cabe destacar que no se trata tampoco de propiciar estructuras obesas e improductivas, ni diseñar para cada actividad un puesto específico.
Existe una empresa, por cierto mexicana, que fundamenta su estrategia de negocio, su estructura, sus políticas y prácticas en valores compartidos con sus empleados, proveedores, clientes y comunidad, que lógicamente es un ejemplo de éxito. Es altamente rentable, tiene muy bajos índices de rotación y de ausentismo, tiene alta productividad y un ambiente de trabajo que propicia y facilita excelentes niveles de calidad con mínimo reproceso, merma y desperdicio.
Dicha empresa ha sabido balancear todos esos aspectos que componen un organismo vivo, generando y repartiendo riqueza para trascender.
Es obvio que para mantener y desarrollar una cultura de trabajo cimentada en valores se requiere un elemento rector que mantenga vigentes dichos valores y alinee la organización a los mismos; se necesita una dirección de recursos humanos que tenga visión de negocios, pensamiento estratégico para poder ejercer efectivamente un rol de socio y no solamente de experto en asuntos laborales sino que actúe como un agente, gestor y catalizador de cambio, que ya representa una constante en el mundo.
En esta misma línea, se diría que la dirección de recursos humanos debe ser la conciencia de la organización, el equilibrio entre lo temporal y lo trascendente, el proceso que haga que se mantengan los principios que permitan preservar el patrimonio de los accionistas y por ende de la sociedad.
Es triste ver como empresas (emporios) ejemplares están siendo fusionadas o absorbidas por consorcios extranjeros y otras incluso están desapareciendo por no haber leído los signos de los tiempos o haberlos interpretados mal, siguiendo modas y modos equivocados, desarrollando mucho músculo y poco cerebro o mucho de ambos y poco espíritu. Por eso es condición esencial el principio de mente sana en cuerpo sano, pero con espíritu fuerte, limpio y claro.
En conclusión, desde mi punto de vista, la persona responsable del capital humano en cualquier organización, debe ser humanista y no técnico, debe entender al ser humano como ente bio-psicosocial, con inteligencia y voluntad, y a la empresa como generadora de valores y satisfactores, logrando armonizar los objetivos de ambos a fin de generar un beneficio óptimo para la sociedad en su conjunto.

Filosofía de y para la muerte

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Cuando sea llegada mi hora, moriré;
pero moriré como debe morir un hombre
que no hace más que devolver lo que se le confió.
Epicteto
.


Dicen los extranjeros que los mexicanos adoramos a la muerte, y sí, hay mucho de eso, así que, como común denominador, creo que le perdemos el miedo. No sé por qué pero creo que así es. A mí me pasó, desde que yo recuerdo, aprendí, y así lo he digerido, que la muerte es tan natural como el nacer, es parte de la vida misma, es consecuencia de ella, si no hubiera vida no habría muerte

Yo espero la muerte desde chico, más no me angustia, sé que llegará algún día, cuando el Señor lo disponga; por eso siempre he encomendado mi espíritu a Él.

Un día, idéntico a todos, entraré en agonía;
mi corazón admite que llegará ese día.

La muerte, la mía, es mi amiga, sé que vendrá mas no me apura; sé que está bien y que algún día vendrá a invitarme para salir juntos.

La mía casi a punto de empezarse en la arena
ya por tu causa, amor, corre a sus ámbitos.

Pero mientras llega la doña – mi muerte – el tiempo pasa, vive uno tratando de hacer el bien o, cuando menos, controlándose para no hacer mal a nadie. La existencia es maravillosa, existir es un obsequio Divino.

Sé que lo soy, aunque no muy firme;
pero pienso que bien pude morirme
al nacer, no nacer, o no ser hombre.
Quiero que me expliquen el motivo
por el cual yo soy yo, por el que vivo
entre ustedes, y aquí, con este nombre.

La existencia se apareja con la lucha, con el trabajo creativo que produce satisfactores para nosotros y para los que nos rodean. De la lucha con amor se colma el espíritu y se cobija a la familia.

Dame tiempo Señor, pues aunque tardo
he de rendir ante tus pies el fardo
que destinaste a mis endebles hombros.
Sólo que los encuentres incapaces,
aniquílame ya, mas no rechaces
este pequeño cúmulo de escombros.

Crucé por la vida: crecí, estudié, aprendí, conocí, amé, fecundé, trabajé, formé, creé, sufrí, gocé. Todo me fue dado por gracia Divina; ahora espero apacible, inmerso en mi lectura y amando a mi prójimo, a la Doña, magnífica señora que me acompañará en el camino a Dios mi Señor.

En manos de Dios puse mi vida
desde mis años mozos más lozanos,
y abandonado y dócil en sus manos
hoy aguardo la muerte: Bienvenida.
Como, cuando y de qué, Dios lo decida.
Buen provecho, carísimos gusanos.
Salud, señores tirios y troyanos,
el amor ha ganado la partida.

Quedó en mi un vacío inconmensurable, cuando mi esposa Angélica, mi Prieta amada, partió. A partir de entonces mi espíritu deambuló, deseaba la visita de la Doña, mas no me atreví a invitarla porque la fe en Dios, que nunca me abandonó, me hacía confiar que sólo Él podía invitarla, y hacerla venir sólo cuando El lo dispusiera. Así el Señor me brindó la fuerza para que mi corazón, mi mente y todo mi ser giraran y se apoyaran en la imagen y presencia de mis adorados hijos. El amor a Dios y a mis hijos me han dado la paciencia y tranquilidad necesarias para esperar la visita de la Doña.

Ay amor, sólo tú – si no tú, nadie –
puede querer, puede lograr que tenga
un despertar la muerte, como el sueño.

Pero antes de partir, el día en que finalmente llegue la Doña, me tomaré una copa de tequila con ella y brindaré a su salud.

He de darle a la muerte mi cuerpo, limpio, entero.
-- Es la última amada que dormirá conmigo –

Doña, Señora Muerte, me acompañarás al Señor, volveré al redil.

Y es bien sabido que la vuelta a casa,
tras la molestia natural, implícita,
resulta siempre lo mejor del viaje.


Si al camposanto van algún día:

No se detengan en mi tumba a llorar,
No estoy allí. No duermo.
Soy mil vientos que soplan.
Soy los destellos brillantes en la nieve.
Soy la luz del sol en el grano maduro.
Soy la gentil lluvia de otoño.
Cuando despierte en el silencio de la mañana
seré el rápido y ascendente susurro
de silenciosas aves en vuelo circundante.
Soy las tenues estrellas que brillan por la noche.
No se detengan en mi tumba a llorar.
No estoy ahí. No he muerto.


Entre los Usos y las Costumbres

En México, los días 1 y 2 de noviembre hacemos multitud de celebraciones recordando a nuestros muertos pequeños y adultos. Colocamos altares, mesas con alimentos y bebidas preferidos, escuchamos la música que les deleitaba, todo porque conservamos la creencia de que en esos días regresan al hogar a compartir con nosotros la emoción de un reencuentro anunciado. Penemos velas para que ellos sigan la luz y lleguen con bien. También adornos hechos de dulce o mazapán, pero especialmente calaveritas de dulce que llevan inscritos sus nombres y los nuestros. Recordemos que los cráneos eran considerados recintos del espíritu, por ello se colocaban en los templos, tal como podemos observar en el Templo Mayor de la ciudad de México.
Nuestros queridos muertos nos recuerdan la naturaleza transitoria de la vida terrena y la vanidad de los deseos humanos. Algunas familias acostumbran visitar panteones llevando comida y velas, para recordar a los difuntos el camino de regreso y evitar que permanezcan fuera de sus tumbas; la costumbre está más arraigada en los poblados pequeños que en las grandes ciudades. Son ritos para traer, de manera simbólica, a los seres amados que han partido. Se trata a la muerte de manera divertida y se le obliga a bailar en esqueletos-marionetas, permitiendo que dejemos atrás los miedos, pues la alegría interna mantiene escondida su macabra apariencia externa. La transformamos, haciéndola ver como ha sido y será: un punto temporal.
Nuestra celebración no implica pasión por la muerte, sino reconocimiento t amor a quienes nos precedieron y acompañaron, nuestros familiares. En países como Japón, la fiesta budista de O-bon festeja a los espíritus de los muertos que retornan al hogar. Las personas que participan meditando, emplean abalorios con forma de cráneo evocando a cada persona familiar, amiga y conocida que ha fallecido. Ya en la Europa medieval se realizaba la Danza de la Muerte, incitando a respetarla como la gran igualadora que es.
Sea que creamos en el cielo anhelado, en la reencarnación o en la nada, tenemos temores manifiestos o velados ante la muerte pues todos moriremos algún día. Esta frase genera emociones encontradas que suscitan malestar. Algunas personas prefieren no pensar en ello; otra viven angustiadas día a día, reflexionando en sus actos cotidianos, intentando asegurarse un lugarcito en el cielo. La actitud depende básicamente de las creencias religiosas. Aun quienes creen en la reencarnación, manifiestan temor ante lo desconocido.
La muerte nos asusta pues significa un cierre, un camino hacia no sabemos dónde. Tenemos el dolor, el abandono, la soledad, la mutilación, la perdida del yo.Sin embargo, como muestra de lo que somos y de quien nacemos todos los seres humanos, las mujeres han aprendido a vivir con ella, pues constantemente cambian; sangran cada mes, pierden vida; se modifican durante los embarazos y nacimientos, perdiendo sus referencias corporales. Se convierten en recipientes de vida; cuando amamantan son las nutridoras por excelencia y viven perennemente atadas a la angustia que significa la supervivencia de sus hijos, que finalmente somos todos.
Ignace Lepp*, psicoterapeuta francés, diferencia entre las personas que viven angustia paralizante ante la muerte y las otras que viven un temor natural ante lo desconocido. También habla de quienes temen la muerte de sus seres queridos, no la propia, y de cómo la muerte de los otros nos remite a la nuestra.

Y tú, ¿cómo vives la muerte? ¿Qué es para ti la muerte?

jueves, 4 de septiembre de 2008

El sur-sureste, tesoro inexplotado de México

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Situaciones de hecho acercan a grupos que dirigen la política en los nueve estados del sur-sureste. Pareciera que ya maduramos la barbarie que nos agrupó en torno a un falso Plan con Centroamérica, que nunca se concretó. Ahora sólo quedan siglas y el pretexto para hacerle el juego al imperio en eso de poner un dique a los pobres que emigran desde esta región a su territorio. En los hechos, fue sustituido por el “muro de la ignominia” que no detiene a nadie y sí llena de basura gringa la frontera. Ojalá la lección esté aprendida.

Como sea, el sur-sureste posee casi tres cuartos del agua del país, mucho del uranio detectado y la mayoría de los hidrocarburos.
Sólo que por siempre es saqueado de sus recursos naturales, los que registran su valor en arcas de estados ricos, del centro y norte del territorio nacional. En contrapartida, en esta región se concentran pueblos indios, los más pobres de la nación mexicana, la misma que este año tendrá el menor crecimiento de Latinoamérica. Al menos en discurso, esto fue reconocido la semana que pasó, por el Presidente Calderón, durante la Cumbre de la CONAGO en su porción sur-sureste -nada que ver con una escisión, como se pretendió señalar- misma que se realizó en Villahermosa.
Sendas posiciones de gobernadores que plantearon sus demandas de apoyo financiero para llevar a cabo muchas tareas locales de sus respectivos estados, dieron pie a un principio de planeación regional que llama la atención. El ejecutivo federal se hizo eco de las propuestas, expresando compromiso -dijo el gobernador de Tabasco- de “crear un Programa Integral de Desarrollo del Sur-Sureste que considerará obras de infraestructura, carretera, portuaria, hidráulica, ferroviaria, de salud y medio ambiente”, poniendo en marcha, al menos los 93 proyectos consensuados entre los nueve gobiernos estatales, con asignaciones presupuestales anuales hasta por 50,000 millones de dólares. Así se estaría detonando un esfuerzo real por el empleo, que no sólo retenga a gente del campo, sino a muchos de los miles de profesionistas y posgraduados que van a servir al crecimiento del imperio.
Sólo una política de Estado crearía las condiciones para que no sea “veleidad de un día”. Se pide un Fideicomiso que garantice disponibilidad multi-anual de recursos. Muy importante -aunque no se dijo- es que el crecimiento de la región sureña se desvincule del norte y centro del territorio nacional. Aquí, en el sur, están los recursos; allá, los consumidores naturales. Pero ya no de bienes primarios.
Tenemos los hidrocarburos e importamos volúmenes crecientes de gasolinas y otros productos de petróleo, cuando podemos producirlos acá. Las tierras fértiles están abandonadas y estamos comprando hortalizas, cuando podemos no sólo producirlas en los amplios territorios del sur-sureste, sino procesarlas y entregarlas al consumo de bienes de la agroindustria. Tenemos agua y uranio que bien pueden ser utilizados en producir energía para consumo local, pero también para cubrir la escasez en diversos rumbos de la nación.
Para que las cosas se den en tiempo y forma, serán necesarias algunas consideraciones. Primero, cerrar filas, pueblos y gobiernos de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Guerrero, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán. Que las diferencias de criterio político no sean pretexto para romper una imagen de unidad al interior de los respectivos estados y, sobre todo, para mantenerse sólidos ante intereses que buscarán utilizar “el canto de las sirenas” para atraer a gobernantes y partidos cuando se sienta que no se puede cumplir con las promesas hechas.
Sabemos que buena parte de los recursos tendrán origen multinacional. Allá rigen directrices de quienes aportan más, en general, interesados en apoyar proyectos que atiendan problemas de sus países y transnacionales. Ardua lucha espera para negociar con éxito a esos niveles. Bueno fuera que representantes experimentados del Consejo Técnico de Infraestructura del Sur-Sureste, acompañaran las negociaciones de las autoridades federales. No vaya a pasar lo ocurrido en el llamado Plan México, que -según trascendió-, será de menor cuantía por conflictos y fallas de los negociadores nacionales.
Buscar el compromiso federal por 50 mil millones de dólares no es demasiado. El gobierno federal gastó, del 2000 al 2006, 75 mil millones de dólares más, y apenas invirtió 1,000 millones. Lograrlo implica compromiso regional, avanzar a un pacto que articule representación y cooperación de fuerzas políticas con actores sociales, en busca de un despertar al crecimiento. Lograrlo es requerimiento crucial de la hora, la lucha electoral es otra y a otro nivel. Ojalá todas las fuerzas tengan dispuesto este avance de democracia participativa.

Hasta aquí me he enfocado exclusivamente a los enfoques del gobierno, pero la participación e iniciativa ciudadana tiene de hecho la misma responsabilidad. Debemos luchar para cambiar tanto la práctica paternalista del gobierno, como la pasiva de las comunidades. En efecto, los apoyos son necesarios pero hay que saberlos aprovechar, y en esto último le corresponde exclusivamente al pueblo. No puede ser que el pueblo se pase el tiempo pidiendo más y más sin preocuparse en retribuirlo con trabajo productivo.

Alarmante muerte de menores

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Al menos 58 menores durante el primer semestre de este año en incidentes relacionados con la ola de violencia que vive México por los enfrentamientos de las fuerzas del orden contra el crimen organizado y entre los clanes mafiosos.
Según reporta la prensa de la ciudad de México, de ese alarmante número, sólo en el mes de junio murieron 10 menores.
Considerando que todos los casos son de igual importancia, un caso que despertó gran atención por la forma que se dio fue el de Antonio Ávila, de 13 años, que en el mes de junio fue alcanzado por una granada de fragmentación lanzada por unos supuestos sicarios contra una comisaría en el estado de Zacatecas, en el centro-norte del país.
Según un comunicado del Gobierno estatal, Ávila intentó esconderse durante un tiroteo pero no pudo evitar la onda expansiva de la granada.
El 9 de junio pasado, una niña de 12 años murió por el fuego cruzado de un choque armado entre dos grupos rivales en Cuidad Juárez, localidad fronteriza con El Paso (EE.UU.) y considerada una de las más violentas del país.
Se presume que la menor fue usada como "escudo humano", pues antes de su muerte había sido secuestrada en un parque y metida en el vehículo de uno de los bandos enfrentados.
Un día después falleció un joven de 17 años por causas similares junto a otras tres personas en el centro de Xochiltepec, en el estado central de Morelos, vecino de la capital mexicana.
El día 13 de junio en San Francisco de Romo, en el estado de Aguascalientes (centro-norte), la violencia se cebó con una niña de 10 años, cuyo cuerpo fue encontrado con un tiro de gracia, una forma de matar característica de los asesinos a sueldo de los carteles de droga.
Dos días más tarde, un comando armado acabó con la vida de tres personas, entre ellas un adolescente de 16 años, en Parral, localidad del estado norteño de Chihuahua, fronterizo con Estados Unidos.
Otro diario de la prensa de la ciudad de México recordó otros sucesos similares ocurridos en Chihuahua el 7 de febrero y el 21 de abril, con un saldo de cuatro menores asesinados.
En enero pasado, las imágenes de unos niños evacuados de un colegio a raíz de un enfrentamiento a tiros entre policías y delincuentes en un barrio de Tijuana, limítrofe con San Diego (EE.UU.), dieron la vuelta al mundo, días después de que dos menores fallecieran en sendos atentados contra sus familias.
El día 1 de agosto apareció el cadáver del joven Fernando Martí, quien fue secuestrado dos meses antes y por el que se había pagado rescate
Según reportes oficiales, en durante el primer semestre de 2008, han sido asesinadas en México 1,780 personas.
Haciendo a un lado las cifras, es verdaderamente espeluznante lo que estamos padeciendo. Algo se tiene que hacer, pero ¿qué...? Después de un foro en el que tuve oportunidad de participar, y en el que tuve así mismo la oportunidad de escuchar variados criterios racionalmente expresados, llegué a la misma conclusión que he sustentado desde hace tiempo, simplemente aplicar el vetusto y sabio refrán popular: “la unión hace la fuerza”.
La sociedad toda debe participar, pero no se trata de que agarren un fusil y se lancen a la calle a cazar delincuentes. Como el mal no se va acabar de un día para otro, sino que va a ser en un plazo, tan largo o corto como le echemos ganas. Primero que nada, cada quien debe reflexionar, con toda honestidad, y hacer un examen de conciencia para ver si hemos sabido respetar la leyes y si hemos caído en la tentación de dar una mordida o cohechar a un servidor público. Después, si nos sentimos capaces de denunciar, sin miedo, cualquier cosa que huela mal y si hemos sido lo suficiente capaces de cumplir con la obligación moral de educar en los valores morales y cívicos a nuestros hijos.
Hay un buen porcentaje de familias que desgraciadamente tienen en su seno a delincuentes, del tipo que sea, desde vulgares ladrones hasta asesinos de gran calaña; pasando por quienes hacen daño a la sociedad cobijados por profesiones dignas, como son los maestros holgazanes que dan muy mal ejemplo a quienes deberían educar: por ahí empieza todo. Esas familias que lamentablemente cobijan a delincuentes deberían empezar por quitarse ese amor mal entendido, ya que se convierten en cómplices de los delincuentes a quienes supuestamente aman mucho, pero que no saben el gran daño que se hacen a sí mismas y a la sociedad. Nadie puede caminar por el mudo tranquilamente y ser causante de tanto mal, como son el secuestro, violación y asesinato de cualquier se humano.

sábado, 23 de agosto de 2008

Enésimo llamado del Presidente de la República

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


No hay más sordo que el que no quiere oír


El presidente Felipe Calderón reiteró que la clave para ganar la guerra al crimen organizado es la participación de la sociedad civil, particularmente en aquellos lugares donde la delincuencia tiene el soporte de algún sector.

Llamó a sumar voluntades en torno a la denuncia, a la información proporcionada a las autoridades, a la reflexión sobre el peligro que significan las drogas, a la apropiación, utilización y cuidado de los espacios públicos, y sobre todo al respeto a la ley y al rechazo a la corrupción.

Durante la toma de protesta a la Mesa Directiva 2008-2009 del Consejo de Participación Ciudadana de la Procuraduría General de la República (PGR), el mandatario expuso que en la medida en que sea más "vigorosa" la participación de la ciudadanía el éxito en la lucha por un México libre de violencia será más rápido y contundente.

Explicó que uno de los elementos claves en la lucha será el relanzamiento de números telefónicos, como el 066 y 089, donde los ciudadanos podrán dar información, incluso de manera anónima, sobre la actividad de los delincuentes, además de que la gente podrá enviar imágenes.

En el Salón "Adolfo López Mateos" de la Residencia Oficial de Los Pinos, reconoció que en la actualidad el mayor de los retos que los mexicanos enfrentan es ganar la batalla a la delincuencia organizada que amenaza a la integridad, la libertad y la seguridad de las familias.

Este mensaje que cotidianamente, aprovechando todo acto público, lanza al aire el Presidente de la República, inmediatamente es objeto de críticas burlonas por parte de los “analistas” y comentaristas de la televisión. Nadie, medianamente sensato entiende esta postura de los “brillantes” dueños de la comunicación electrónica. Los hay de todos colores, desde los más agresivos –los clásicos perdonavidas— como Joaquín López Dóriga –a quien definitivamente ya lo invadió el Síndrome Peje, por lo que ya hay quien propone que mejor se llame Síndrome López-- y José Antonio Crespo; hasta los blandos –que ya no saben ni a que le tiran, pero se van con la cargada.

¿Qué responsabilidad se le puede pedir a la sociedad, si los que deberían secundar el llamado cotidiano del Presidente como son los que conforman el Primer Poder de la Nación: la TELEVISIÓN --así con mayúsculas- hacen chunga constante de los ya angustiosos llamados del primer mandatario?

Sabemos que la corrupción es el flagelo nacional, que esta ha invadido todas las esferas, oficiales y no oficiales, y que no se puede combatir con efectividad con esa actitud asumida por el “Primer Poder”, desde el cual se gesta el flagelo. Y lo triste es que todos los políticos, honestos y deshonestos, lo saben pero lo callan, los primeros por miedo, sin reparar que con esto deja mucho que desear su honestidad, y los segundos porque de eso piden su limosna.

En esta situación ¿qué se puede hacer?, solamente, como decía mi compadre Atanasio: “Los que no tenemos recursos para poder combatir la corrupción, no nos queda nada más que sentarnos a llorar de impotencia y tratar de defender los valores morales de nuestra familia, pero nunca dejarse arrastrar por la corriente”. Pero lamentablemente a cuantos hay que ya ni esos valores morales les importan.

Recuerdo que mi padre me decía --cuando transitaba yo el periodo de formación y vivía el proceso de conformar mi propio criterio-- que me preparara para entrar al pantano podrido de la vida; que eludiera con valor las múltiples tentaciones; que evaluara al máximo que sólo el trabajo honrado y responsable enaltece al ser humano; que más vale ser pobre pero honrado, respetuoso de la ley y de nuestros semejantes, que tener fortunas mal habidas. Ahora, han pasado los años, llegué a la vejez y recuerdo el gran valor de esas palabras de mi padre.

Ese pantano podrido, a que mi padre hacía referencia, a todos salpica y no se diga en nuestro país. Todos, sin excepción, estamos salpicados en mayor o menor grado, claro que los hay que están empapados hasta las manitas y otros que ya se han ahogado. En esto resultan ad hoc las palabras bíblicas: “Que lance la primera piedra quien esté libre de pecado”. Seguro es que no hay quien la lance.

La corrupción pudre todo, pudre la educación, la moral, las voluntades, la cultura, el trabajo, la economía, en fin, pudre la vida toda; de ahí el incremento extremadamente angustioso de la delincuencia en todos sus especialidades. Para amortiguarla --que no acabarla pues esto es humanamente imposible-- se necesitaría un esfuerzo sostenido toda la sociedad por muchos, pero muchos años. Pero ¿cómo se puede lograr si los que más deberían apoyar cualquier esfuerzo de este tipo, se dedican a escamotear todo lo que a ese respecto se intente?

El cotidiano llamado del Presidente Calderón a todos los mexicanos con desesperante insistencia, es así porque, además de que es su responsabilidad encabezar esta lucha, no le queda de otra. Los alarmantes índices de la delincuencia ya rebasaron el límite tolerable, la situación está en un tris de convertirse en caótica, como diablos no va a estar preocupado y su deber es estar machacando a la sociedad de la necesidad de que todos participen.

La delincuencia, en todos sus niveles y formas, esta prohijada por la lacerante corrupción que padecemos, pero esto no es de ahorita, ¡no, qué va! Esta corrupción nació, se conformó y creció bajo las largas décadas de la hegemonía de la “Trinca Infernal” (PNR-PRM-PRI). Como no se le combatía, se cobijó en los regímenes “robolucionarios” y bajo su amparo creció, adquirió mayoría de edad; pero a partir del año 2000, que se le empezó a combatir, al verse acorralada, como es natural –a toda acción corresponde una reacción-- reaccionó, pero ahora es el momento crucial para que la sociedad entera reaccione a esa reacción y, encabezada por quien tiene ese deber que es el Presidente de la República, a nivel nacional, y los Gobernadores, en el ámbito local, la combata de frente.

En esta lucha, que debe ser, como antes apunté, frontal, estamos defendiendo a nuestra patria, a la sociedad misma y a nuestras familias. Dentro de ello, y en forma por demás importantísima, a nuestros hijos que lo que menos esperan de sus padres es eso: que los protejan y defiendan.

Por razones obvias, en esta lucha debe hacerse a un lado las pasiones partidistas, de religión, de gustos y, en fin, de todo. El daño que nos está causando la corrupción-delincuencia es parejo, no distingue ideologías y/o creencias religiosas. Todos vamos en el mismo barco y si no lo salvamos se hundirá y nos ahogaremos todos. Es por esto que marco con insistencia la posición totalmente negativa del “Primer Poder” televisivo, porque tal parece que navegan en otro barco, lo que pudiera ser si son parte de la mafia corrupta. Ahora parece que por sistema hacen chunga de lo que dice y hace el Presidente Calderón; en vez de que, aprovechando la tremenda penetración e influencia que tienen, apoyen esa lucha frontal. Desde luego que apoyo no quiere decir consentimiento, cuando se detecte alguna falla debe denunciarse, pero siempre con el afán de componer y no de destruir, que es lo que hace la burla.

A los medios de información (escrita y electrónica) ya se les olvidó, mañosamente, pues no creo que tengan tan mala memoria, aquel tiempo, no muy lejano, en el que de cajón tenían que alabar al régimen en turno so pena de castigo, ahora gracias al cambio encabezado por el Presidente Fox pueden decir lo que se les antoje sin ningún temor.